Base de datos crediticia de costarricenses, vendida en la dark web por $2.500 incluídos los de Laura Fernández

Costa Rica enfrenta un nuevo episodio de exposición de información personal. Una base de datos crediticia perteneciente a un buró de informes financieros del país fue sustraída por un ciberdelincuente y puesta a la venta en la dark web por 2.500 dólares, según confirmó a este medio un experto en ciberseguridad.
¿Qué contiene la base de datos crediticia filtrada?
El archivo ofrecido en foros clandestinos contendría aproximadamente 400 millones de líneas de información personal y financiera de costarricenses. El hallazgo fue reportado por el especialista Esteban Jiménez, quien detectó el anuncio de venta en canales utilizados habitualmente por actores de amenaza.
Según explicó Jiménez, el material circula a través de un grupo de Telegram y también se ofrece mediante la aplicación de mensajería cifrada Signal. El responsable de la publicación se identifica con el alias «jarol1488» y fijó el precio total del lote en dólares estadounidenses.
«La base de datos completa se está vendiendo a $2.500 a través de Signal, la aplicación de mensajería», detalló Jiménez a este medio. El experto agregó que el aviso se replicó en distintos espacios digitales para llegar a un mayor número de compradores interesados.
Un perfil con poca experiencia, según los especialistas
De acuerdo con el análisis del investigador, varios elementos del caso apuntan a un atacante con escasa trayectoria dentro del cibercrimen organizado. Uno de los indicios principales es el uso de dólares como método de pago, en lugar de criptomonedas como bitcoin, opción que suelen preferir los actores más experimentados por su mayor nivel de anonimato.
«Mucho de lo que estamos viendo se alinea a un perfil de un cibercriminal que realmente no tiene mucha experiencia», señaló Jiménez. El especialista añadió que el atacante mantiene un perfil aparentemente local y utiliza un foro abierto en Telegram para promocionar sus actividades.
En ese mismo espacio, según el investigador, el usuario ha publicado evidencia de otras presuntas filtraciones atribuidas a su autoría, entre ellas vulneraciones de datos ocurridas en República Dominicana y en otros países de la región.
Los burós de crédito recopilan información financiera sensible, como historiales de pago, deudas y comportamiento crediticio, con el fin de generar reportes utilizados por bancos y entidades comerciales. La exposición de este tipo de bases de datos incrementa el riesgo de fraude, suplantación de identidad y ataques de ingeniería social dirigidos contra los titulares de la información.
La comercialización de bases de datos robadas es una práctica habitual dentro de los mercados clandestinos de la dark web, donde compradores y vendedores operan bajo seudónimos y suelen utilizar aplicaciones de mensajería cifrada para evitar el rastreo de las transacciones. Este tipo de espacios ha crecido en los últimos años como plataforma para la reventa de información sustraída a empresas de distintos sectores.
Especialistas en protección de datos recomiendan a los usuarios revisar periódicamente su historial crediticio, activar alertas de actividad inusual en sus cuentas bancarias y evitar compartir información sensible por canales no verificados. Cambiar contraseñas y habilitar la autenticación en dos pasos también se consideran medidas básicas de prevención ante este tipo de filtraciones. Verificar si los datos personales fueron parte de la filtración a través de plataformas especializadas también permite a los usuarios tomar decisiones informadas sobre sus siguientes pasos.
Hasta el momento no se ha identificado públicamente a la agencia de informes crediticios afectada por la filtración, y las autoridades costarricenses no se han pronunciado oficialmente sobre el caso. El anuncio de venta permanece activo en los canales señalados por Jiménez, quien continúa monitoreando la actividad del atacante.





