Iglesia Católica lanzó un contundente llamado: Pidió unidad y advirtió sobre violencia, corrupción e incertidumbre este 2 de agosto
La Iglesia llama a la unidad en un contexto marcado por la preocupación por la violencia, la criminalidad, la corrupción y la incertidumbre que enfrentan numerosas familias costarricenses. Ese fue el mensaje central de la homilía pronunciada este 2 de agosto por el obispo de Ciudad Quesada, monseñor José Manuel Garita, durante la celebración en honor a la Virgen de los Ángeles, realizada en la Basílica de Cartago ante cientos de fieles y representantes de los poderes del Estado.
Durante la eucaristía de la Solemnidad de Nuestra Señora de los Ángeles, el prelado dirigió un mensaje enfocado en la realidad social y política del país. En su intervención señaló que Costa Rica enfrenta desafíos que requieren responsabilidad compartida y un compromiso colectivo para fortalecer la convivencia democrática y el bien común.
Iglesia Católica lanzó un contundente llamado: Pidió unidad y advirtió sobre violencia, corrupción e incertidumbre este 2 de agosto
Garita afirmó que diversos problemas continúan afectando a la sociedad costarricense y pidió no permanecer indiferentes ante esa realidad. Enfatizó que la violencia, la criminalidad organizada, el narcotráfico y la corrupción tienen un impacto directo en miles de personas, mientras muchas familias observan con preocupación el panorama nacional.
«Nuestra nación vive momentos que reclaman la responsabilidad de todos. Costa Rica continúa experimentando desafíos que no podemos ignorar», expresó el obispo durante la homilía.
Llamado al diálogo y al respeto entre los sectores
El mensaje religioso fue pronunciado en un contexto de tensión institucional, luego de los acontecimientos registrados en los últimos días entre distintos poderes de la República. Aunque el obispo evitó referirse directamente a actores políticos específicos, insistió en la importancia de fortalecer los espacios de diálogo y el respeto mutuo.
Asimismo, recordó que la unidad no implica uniformidad de pensamiento, sino la capacidad de convivir desde las diferencias. En ese sentido, invitó a reconocer el aporte que cada persona puede brindar a la construcción del país.
«Necesitamos redescubrir el valor de la unidad. Unidad que no significa pensar todos igual, sino aprender a reconocernos como hermanos, aceptando que cada uno puede aportar al todo, a la verdad y a los fines que buscamos», manifestó.
A la ceremonia asistieron la presidenta de la República, Laura Fernández, su esposo y varios integrantes del Gabinete. También participaron la presidenta de la Asamblea Legislativa, Yara Jiménez, así como diputados de distintas fracciones, quienes acompañaron a los fieles en la tradicional celebración religiosa del 2 de agosto.
La presencia de la mandataria marcó el regreso de la máxima autoridad del Poder Ejecutivo a la actividad religiosa, luego de varios años en que el presidente de turno no asistía a la misa oficial en honor a la Virgen de los Ángeles.
Durante la homilía, Garita también hizo referencia a la necesidad de fortalecer la comunión social y promover el diálogo como mecanismo para enfrentar las diferencias. Enfatizó que el respeto y la búsqueda del bien común deben prevalecer sobre los intereses particulares.
«Necesitamos fortalecer la comunión, abrir espacios de diálogo sincero, cultivar el respeto mutuo y buscar juntos el bien común por encima de los intereses particulares», afirmó.
El mensaje coincidió con un momento de intenso debate público, luego de la resolución de la Sala Constitucional que restituyó a magistrados suplentes cuyo nombramiento había concluido en 2025 para garantizar la continuidad del servicio judicial. Posteriormente, el Gobierno y sectores oficialistas calificaron esa decisión como un «golpe de Estado judicial», generando reacciones en distintos ámbitos nacionales.
Sin hacer referencias directas a esa controversia, el obispo señaló que Costa Rica necesita servidores públicos comprometidos con la ética, la legalidad y el servicio a la ciudadanía. Además, hizo un llamado a fortalecer la solidaridad y el cuidado del prójimo como pilares para enfrentar los retos actuales del país.
«Gobernantes y servidores públicos que ejerzan su misión con honestidad, altura y espíritu de servicio; ciudadanos comprometidos con una cultura de legalidad, solidaridad y cuidado del prójimo», concluyó monseñor José Manuel Garita durante la celebración de la Virgen de los Ángeles.





