Caso Gallo Tapado: imágenes revelan descontrol de billetes y condiciones de almacenamiento
El juicio por el caso Gallo Tapado ha entrado en una fase determinante tras la incorporación de nuevas imágenes que ilustran las condiciones de almacenamiento de efectivo en la Tesorería del Banco Nacional. Estas fotografías, presentadas por el Ministerio Público, muestran la disposición de fajos de billetes en estanterías y muebles de oficina, un elemento central en la acusación contra el extesorero.
La Fiscalía sostiene que la oficina de Tesorería fue utilizada como un punto de acopio improvisado para enormes cantidades de dinero antes de su presunta extracción. Las imágenes revelan paquetes de billetes y tulas acomodadas de forma irregular fuera de los recintos de seguridad estándar, lo que según las autoridades facilitó maniobras de retiro de fondos sin controles.
Caso Gallo Tapado del BN: imágenes revelan descontrol de billetes y condiciones de almacenamiento
Según la acusación, el imputado Roberto Olivas Valle habría aprovechado debilidades en la infraestructura tecnológica y en los procesos de fiscalización interna para mantener el dinero fuera de la bóveda principal. Este escenario permitió, presuntamente, que el efectivo fuera organizado para su posterior salida de la entidad bancaria oculto en sobres de manila.
Durante las comparecencias, el fiscal Ronald Segura explicó que las imágenes evidencian el nivel de descontrol que existía en el manejo del efectivo dentro de esa área del banco. Según el fiscal, parte del dinero encontrado correspondía a “tulas” incompletas que debían permanecer resguardadas en bóveda y no en oficinas administrativas.
La investigación del Ministerio Público estima que el faltante total asciende a ₡4.566 millones, cifra acumulada entre enero del año 2021 y octubre del 2023. En un arqueo específico realizado por las autoridades judiciales, se localizaron ₡1.272 millones depositados dentro de cofres en la misma oficina utilizada habitualmente por el imputado.
El pliego acusatorio detalla que las extracciones de dinero se realizaban presuntamente en franjas horarias de baja densidad de personal, específicamente entre las 4:16 p. m. y las 5:27 p. m. Este horario habría sido seleccionado estratégicamente para reducir la posibilidad de detección por parte de otros empleados y evadir la supervisión.
Al exfuncionario se le atribuyen actualmente 33 delitos de peculado, en un proceso que ha puesto bajo la lupa la eficacia de los sistemas de seguridad de la entidad. El caso Gallo Tapado representa uno de los desafíos administrativos y judiciales más significativos para el sistema financiero costarricense por el volumen del faltante.
La defensa y la fiscalía continúan debatiendo la validez de los controles internos que fallaron durante casi tres años, permitiendo la acumulación de efectivo en áreas no autorizadas. El juicio busca determinar la responsabilidad individual del extesorero y las posibles omisiones en la cadena de mando que permitieron este escenario.
Expertos en banca han señalado que este caso expuso fallas sensibles en los mecanismos de supervisión de una de las entidades financieras más importantes del país. La resolución de este proceso judicial marcará un precedente sobre la custodia de valores y la responsabilidad de los altos mandos en la vigilancia de activos.
Finalmente, el Banco Nacional ha reforzado sus protocolos de seguridad tras el evento, mientras los tribunales analizan si la evidencia fotográfica es suficiente para demostrar el dolo cometido. El país permanece atento al desenlace de este juicio, que no solo juzga un presunto delito, sino la integridad operativa de la banca estatal.

Este reporte se basa en los expedientes judiciales presentados durante la fase pública del debate, donde se recalca que el uso de sobres de manila amarillos fue el método predilecto para la salida del dinero. Las auditorías forenses continúan analizando si existieron más colaboradores involucrados en el esquema de extracción gradual de efectivo.
La opinión pública sigue de cerca cada hallazgo, mientras la institución financiera intenta recuperar la confianza de sus ahorrantes tras la exposición de estas vulnerabilidades estructurales. La sentencia definitiva podría tardar meses debido a la complejidad de las pruebas periciales y testimoniales presentadas por ambas partes en el proceso.
En conclusión, el caso Gallo Tapado no solo es una cuestión de dinero faltante, sino un examen riguroso a la cultura organizacional y ética de los funcionarios públicos de alto rango. Las imágenes del escondite permanecerán como un recordatorio visual de las brechas de seguridad que permitieron una de las mayores sustracciones bancarias.





