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Oscar Arias a Rodrigo Chaves cuando se utiliza un lenguaje tosco, soez que insulta al adversario pues es muy difícil así tender puentes”

El escenario político costarricense enfrenta un momento de introspección profunda respecto a la forma en que se construye el futuro nacional. Óscar Arias Sánchez, expresidente y Premio Nobel de la Paz, ha puesto sobre la mesa una reflexión necesaria sobre la operatividad del Estado.

Arias Sánchez fue enfático al señalar que el estilo de gestión del actual mandatario, Rodrigo Chaves Robles, representa un desafío para la articulación de políticas públicas. Según el exmandatario, la naturaleza de la gobernanza actual dificulta la generación de consensos básicos.

Oscar Arias crítica a  Rodrigo Chaves: «Cuando se utiliza un lenguaje tosco, soez que insulta al adversario es muy difícil así tender puentes”

Para el ciudadano común, la ausencia de acuerdos se traduce en el estancamiento de proyectos vitales en infraestructura, salud y seguridad. La negociación no es un ejercicio retórico, sino la herramienta que permite transformar ideas en beneficios tangibles para la población.

«Es casi imposible alcanzar acuerdos y no estamos anuentes a transigir porque en toda negociación se obtiene no lo que ambas partes quieran sino lo que pueden lograr», afirmó Arias.

Esta visión sugiere que el bienestar social depende de la capacidad de los actores políticos para ceder en sus posturas iniciales. Cuando la rigidez impera en Zapote o en la Asamblea, el progreso legislativo se detiene, afectando directamente la calidad de vida.

La crítica de Arias no se limita a la estrategia, sino que profundiza en las formas y el discurso empleado desde el Poder Ejecutivo. El exgobernante advierte que el tono de la comunicación política actual impacta la convivencia democrática y el respeto institucional.

“Una negociación en la que los términos de una de las partes sea rígida obviamente que no conduce al logro de acuerdos», sentenció el expresidente en declaraciones recientes.

Desde una perspectiva de beneficio social, la búsqueda de acuerdos facilita una administración más fluida y menos conflictiva. La armonía entre poderes suele derivar en una mayor confianza de los mercados y, por ende, en la generación de oportunidades de empleo.

Arias subrayó que el lenguaje utilizado en la arena política costarricense durante los últimos cuatro años ha sido un obstáculo. Para él, el uso de términos que descalifican al adversario impide que las fuerzas políticas trabajen juntas por objetivos país.

“Y eso es lo que ha pasado en estos 4 años cuando se utiliza un lenguaje tosco, soez que insulta al adversario pues es muy difícil así tender puentes”, explicó.

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El análisis del Nobel de la Paz resalta que la democracia costarricense ha sido históricamente exitosa gracias a su capacidad de diálogo. Volver a esta senda podría significar una resolución más rápida de los problemas que aquejan a las familias del país.

La construcción de «paredes» en lugar de «puentes» es, a juicio del exmandatario, el principal riesgo actual. La división política suele generar polarización ciudadana, lo cual distrae de las soluciones reales que el sistema económico y social demanda con urgencia.

Finalmente, Arias recordó que la política es el arte de lo posible y que la unión de voluntades es el motor del desarrollo. En una democracia funcional, los puentes de comunicación son los que permiten que los recursos del Estado lleguen de forma efectiva a quienes los necesitan.

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