Trump activa ofensiva total para forzar un cambio en Irán. Lea aquí los detalles

Lo que comenzó como un último intento de negociación de Donald Trump terminó convirtiéndose en el detonante de una operación militar diseñada para algo más que frenar el programa nuclear iraní. Según fuentes en la capital estadounidense, el presidente Donald Trump optó por una estrategia directa cuyo objetivo no era solo debilitar capacidades militares, sino alterar el equilibrio de poder en Teherán y abrir la puerta a un cambio de régimen.
Al concluir sin resultados una ronda de consultas entre los enviados especiales Steve Witkoff y Jared Kushner con el canciller iraní Abbas Araghchi, el presidente de los Estados Unidos definió la operación militar para derrocar al régimen de Alí Khamenei. Desde Washington, la decisión tomó forma en cuestión de horas.
Trump activa ofensiva total para forzar un cambio en Irán. Lea aquí los detalles
La decisión antes de volar a Texas
Donald Trump ayer tomó la decisión de atacar Irán antes de partir a Texas con escala final en Palm Beach. En el pueblo de Corpus Christi tenía intenciones de ofrecer un discurso sobre energía y luego grabar en su mansión Mar-a-Lago una declaración oficial que anunciara su decisión geopolítica de terminar con el régimen islámico de Alí Khamenei.
A Trump ya no le alcanzaba con atacar las plantas nucleares o destruir los centros de ensamblado de los misiles balísticos. Según la información difundida, pretendía anular al líder Khamenei e iniciar una nueva etapa histórica en Irán.
Y esa fue su orden cuando lanzó la operación militar Furia Épica en la madrugada de Mar-a-Lago. En Israel, Benjamín Netanyahu esperaba los primeros movimientos diseñados por el Pentágono en las últimas semanas para acoplarse a los Estados Unidos.
Una guerra que comenzó a las 2 AM
Trump grabó su discurso antes de la medianoche y pasadas las 2 AM (hora del este) comenzó una guerra sin precedentes en Medio Oriente. Allí se sumaron las Fuerzas de Defensa de Israel y se fortaleció la seguridad doméstica israelí para prevenir ataques de Hezbollah.
Auspiciado por Omán, Steve Witkoff —enviado especial de Estados Unidos a Medio Oriente—, Jared Kushner —yerno de Trump— y el canciller iraní Abbas Araghchi se encontraron en Ginebra (Suiza) para una ronda de consultas que debía evitar el conflicto.
Poco se prosperó en las negociaciones diplomáticas: así se lo comunicaron Witkoff y Kushner a Trump. Era un escenario lógico desde las exigencias de Estados Unidos y la posición de máxima del régimen iraní. Khamenei no iba a terminar con el proyecto nuclear y la fabricación de misiles balísticos como reclamaba la Casa Blanca.
En este contexto, el ministro de Relaciones Exteriores de Omán, Sayid Al Busaldi, voló de urgencia desde Ginebra a Washington para emprender una última mediación que suspendiera una nueva guerra en Medio Oriente. Fue recibido por el vicepresidente JD Vance, pero allí asumió que no tenía una sola chance de contener la decisión geopolítica de Trump.
Horas más tarde, la administración republicana tomó dos decisiones que fueron prólogo de la ofensiva militar que ahora ejecutan Estados Unidos e Israel.
El secretario de Estado, Marco Rubio, suspendió su viaje a Jerusalén para protagonizar un cónclave con Netanyahu. La gira empezaba ese día y se postergó —en principio— para la semana próxima.
A continuación, el Departamento de Estado distribuyó un anuncio oficial que presagiaba el conflicto: “El 27 de febrero de 2026, el Departamento de Estado autorizó la salida de personal no urgente del gobierno de EE. UU. y de familiares de personal del gobierno de EE. UU. de la Misión Israel debido a riesgos de seguridad”.
Trump desplegó una fuerza militar sin antecedentes para lanzar su ataque contra Irán. Como primera variable, evaluó un golpe admonitorio para que Khamenei aceptara las exigencias de Washington. Pero con la información que recibió de Witkoff, Kushner y el gobierno israelí, definió que no habría una ofensiva por etapas.

Su decisión geopolítica fue terminar con el régimen iraní.
El discurso que cambió el tablero
En su mensaje de madrugada, Trump explicitó su decisión política con un llamado directo al pueblo iraní: “Por último, al gran y orgulloso pueblo de Irán, le digo esta noche que la hora de su libertad está cerca. Permanezcan a cubierto. No salgan de sus casas. Es muy peligroso salir. Las bombas caerán por todas partes. Cuando hayamos terminado, tomen el control de su gobierno. Será suyo. Probablemente sea su única oportunidad en generaciones. Durante muchos años, han pedido la ayuda de Estados Unidos, pero nunca la han obtenido. Ningún presidente estaba dispuesto a hacer lo que yo estoy dispuesto a hacer esta noche».
Y completó: “Ahora tienen un presidente que les da lo que quieren, así que veamos cómo responden. Estados Unidos los respalda con una fuerza abrumadora y devastadora. Ahora es el momento de tomar el control de su destino y desatar el futuro próspero y glorioso que está al alcance de su mano. Este es el momento de actuar. No lo dejen pasar”.
Un conflicto abierto y consecuencias impredecibles
Las figuras más importantes de la administración republicana están volando a Mar-a-Lago para encontrarse con Trump, quien recibe información minuto a minuto sobre el conflicto en Medio Oriente. Es muy probable que el mandatario ofrezca una conferencia de prensa para revelar los últimos datos respecto al primer día de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Trump aguarda tener información certera sobre Alí Khamenei, su principal blanco en la Operación Furia Épica. El impacto geopolítico podría redefinir alianzas, mercados energéticos y el equilibrio estratégico regional durante décadas.
Con información de Infobae





