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De país importador a gigante exportador: el explosivo secreto eléctrico de El Salvador

Algo cambió silenciosamente en el país más pequeño de Centroamérica en 2025. Mientras la región enfrentaba presiones por el alza en los combustibles y la volatilidad climática, un país pequeño —pero con más de 20 volcanes activos— comenzó a marcar el ritmo del comercio eléctrico regional. ¿Cómo logró dar ese salto?

La respuesta no está en el petróleo ni en el gas, sino bajo tierra. El Salvador consolidó su rol como líder regional en exportación de electricidad durante 2025, generando ingresos por más de 26.5 millones de dólares gracias a la explotación de energía geotérmica proveniente de vapor volcánico, según datos del Banco Central de Reserva (BCR) y del portal especializado elsalvadorinenglish.com.

Ubicado en el estratégico Cinturón de Fuego del Pacífico, El Salvador ha convertido su geografía volcánica en una ventaja competitiva. La estrategia nacional prioriza el aprovechamiento de energía renovable, especialmente la geotérmica, para cubrir primero la demanda doméstica y luego exportar el excedente.

El resultado: una participación predominante en el comercio energético centroamericano.

Durante 2025, las exportaciones de electricidad salvadoreña a Guatemala alcanzaron los 21.2 millones de dólares, lo que representa cerca del 80% del total exportado. Esta concentración responde tanto a la cercanía geográfica como a la infraestructura de red compartida entre ambos países.

Exportaciones de electricidad de El Salvador durante 2025, con Guatemala como principal destino y más de 21 millones de dólares en ventas, según datos del Banco Central de Reserva (Foto cortesía BCR).

Los envíos a otros destinos de la región sumaron 5.1 millones de dólares, mientras que las ventas a Panamá y Costa Rica fueron de 0.1 millones cada una, según el BCR. Las transacciones hacia Nicaragua y Honduras resultaron marginales.

El país mantiene convenios comerciales con más de 60 compañías autorizadas para importar o exportar energía, lo que incentiva la competencia y profundiza la integración regional, de acuerdo con la consultora The Central American Group.

El corazón de esta transformación energética late en campos geotérmicos como Berlín y Ahuachapán. Allí, la perforación a gran profundidad permite que el agua subterránea entre en contacto con rocas volcánicas, generando vapor a alta presión que impulsa turbinas para producir electricidad.

El proceso se distingue por no requerir combustión ni generar emisiones relevantes de gases contaminantes. Thinkgeoenergy.com, especializado en energía geotérmica, detalla que esta tecnología permite una generación estable, independiente de factores climáticos como la lluvia o el viento.

A diferencia de la energía solar o eólica, la geotérmica ofrece producción constante las 24 horas del día, lo que convierte a El Salvador en un proveedor confiable dentro del mercado eléctrico regional.

Interconexión estratégica y comercio en tiempo real

La exportación de electricidad salvadoreña se canaliza a través del Sistema de Interconexión Eléctrica de los Países de América Central (SIEPAC), una red que permite la transferencia de energía en tiempo real entre países vecinos.

Este sistema mide la energía en megavatios hora (MWh) y opera bajo estrictas regulaciones de trazabilidad y cumplimiento fiscal, supervisadas por entidades nacionales e internacionales. Gracias a esta infraestructura, el intercambio eléctrico fluye de manera dinámica, fortaleciendo la integración energética centroamericana.

Impacto económico: más que megavatios

El auge de la energía volcánica no solo representa exportaciones millonarias. También redefine el perfil económico del país.

El fortalecimiento del sector abrió nuevas rutas comerciales, generó empleos calificados y atrajo inversión internacional, según expertos citados por elsalvadorinenglish.com. Además, el gobierno del presidente Nayib Bukele impulsó iniciativas innovadoras, como la minería de Bitcoin alimentada con electricidad 100% renovable, diversificando aún más las fuentes de ingreso estatal.

Se proyectan nuevas plantas geotérmicas en Chinameca y San Vicente, respaldadas por financiación internacional y organismos multilaterales como el Banco Mundial.

¿Modelo replicable o ventaja irrepetible?

La gran incógnita es si este modelo puede replicarse en otros países o si la combinación de geografía volcánica, inversión pública y estrategia comercial convierte a El Salvador en un caso excepcional.

Lo cierto es que el país logró transformar una característica natural —su intensa actividad volcánica— en un activo estratégico. En un contexto global marcado por la transición energética y la urgencia climática, la experiencia salvadoreña posiciona a la geotermia como una alternativa viable para mercados emergentes.

Con ingresos que superan los 26.5 millones de dólares en 2025 y una creciente presencia en el comercio eléctrico regional, El Salvador ya no solo exporta café o manufacturas. Exporta energía limpia.

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Lago cratérico en el interior de un volcán salvadoreño, fuente natural de energía geotérmica utilizada para la generación de electricidad limpia y exportación regional (Foto cortesía MARN).

Y en una región donde la estabilidad eléctrica es clave para el crecimiento industrial y la inversión extranjera, ese liderazgo podría redefinir el equilibrio económico centroamericano en los próximos años.

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