Rodrigo Chaves rompe protócolo y hace «caminata olímpica» para despedirse de lo ticos

El traspaso de poderes de 2026 en el Estadio Nacional no fue una transición convencional. Rodrigo Chaves Robles, al concluir su mandato, optó por una ruptura estética y política que marca el inicio de la administración de Laura Fernández.
Durante la ceremonia oficial, el ahora expresidente decidió apartarse del cordón de seguridad y del área protocolar. Chaves realizó lo que testigos y analistas calificaron como una «caminata olímpica», bajando a las zonas cercanas al público para saludar personalmente a los asistentes.
Rodrigo Chaves rompe protócolo y hace «caminata olímpica» para despedirse de lo ticos
Este gesto transformó el acto solemne en una «fiesta democrática» de carácter masivo. El objetivo de la organización fue fomentar la participación ciudadana, permitiendo que el Estadio Nacional de La Sabana albergara a miles de costarricenses en un evento tradicionalmente restringido.
Sin embargo, el evento no solo destacó por lo simbólico, sino por el anuncio de la estructura del nuevo gabinete. A pesar de entregar la banda presidencial, la influencia de Rodrigo Chaves en el Poder Ejecutivo se mantendrá de manera directa y estratégica.
La presidenta electa, Laura Fernández, confirmó que Chaves asumirá cargos de alto perfil dentro de su equipo de trabajo. El exmandatario se desempeñará simultáneamente como Ministro de la Presidencia y Ministro de Finanzas para el periodo 2026-2030.
Esta designación es inédita en la historia reciente del país, al colocar a un expresidente a cargo del manejo político y económico inmediato. Como Ministro de Finanzas, Chaves mantendrá el control sobre el presupuesto nacional y la estabilidad fiscal de la República.
Por otro lado, desde el Ministerio de la Presidencia, fungirá como el principal enlace entre el Poder Ejecutivo y la Asamblea Legislativa. Esta dualidad de funciones le otorga un peso político que garantiza la continuidad absoluta de su línea de pensamiento gubernamental.
Durante su recorrido por la pista del estadio, la respuesta del público fue diversa, reflejando la polarización y el apoyo que marcaron su gestión. La ruptura del protocolo fue vista por sus seguidores como un acto de humildad y por sus detractores como un exceso de protagonismo.

La presidenta Laura Fernández inicia así su mandato bajo un esquema de cogobierno técnico con su antecesor. La prioridad de esta administración parece centrarse en la ejecución directa y en mantener las riendas de la economía bajo una supervisión conocida.
Costa Rica entra en una etapa de gobernanza donde la figura del «superministro» será determinante. El país observa con atención cómo se equilibrará la autoridad de la nueva presidenta con la presencia operativa de un Rodrigo Chaves que se niega a abandonar la primera línea del servicio público.





