¿A dónde fueron los tiquetes? decenas de sillas desiertas en el traspaso de poderes

El reciente traspaso de poderes en Costa Rica, un evento marcado por la expectativa democrática, decenas de siilas vacías, lo que presentó una estampa inusual que ha generado debate: sectores de graderías totalmente vacíos a pesar de la alta demanda popular previa.
A diferencia de actos anteriores donde el aforo se completaba en minutos, esta vez la logística de distribución de entradas se situó bajo la lupa de los analistas. Cientos de ciudadanos reportaron dificultades para acceder a los boletos gratuitos.
¿A dónde fueron los tiquetes? decenas de sillas desiertas en el traspaso de poderes
Aunque se estipuló que cada ciudadano podía solicitar hasta tres tiquetes por persona, la realidad en el recinto fue distinta. El contraste entre las filas exteriores y los asientos desiertos dentro de la plaza principal resultó evidente para los asistentes.
Expertos en eventos masivos señalan que la gestión de tiquetería pudo sufrir un «cuello de botella». Esto ocurre cuando la demanda digital no se traduce en asistencia física por falta de recordatorios o confirmaciones de seguridad.
“Durante el traspaso de poderes centenares de personas llegaron al traspaso, sin embargo, algunas graderías se mantuvieron vacías”, cita el reporte preliminar del evento. Este fenómeno sugiere una desconexión entre la intención de asistir y el ingreso real, personas que no sabían utilizar la aplicación que se usó para este evento.
El impacto visual de los espacios deshabitados en una transmisión internacional afecta la percepción de respaldo popular. Para un periodista especializado en graderías, este es un síntoma claro de fallos en la convocatoria o en la logística de acceso.
Fuentes cercanas a la organización indicaron que se emitieron miles de boletos electrónicos, pero la verificación en los puntos de control fue lenta. Esto provocó que muchas personas desistieran de ingresar tras largas horas de espera bajo el sol.
La meta de un aforo controlado bajo el esquema de tres entradas por persona buscaba democratizar el acceso al acto. Sin embargo, la ausencia de una lista de espera para reasignar espacios vacíos impidió optimizar la capacidad total del lugar.

Objetivamente, el evento no careció de interés, sino de fluidez en sus accesos. La presencia de claros en las graderías es un recordatorio de que la tecnología de boletaje debe ir acompañada de una ejecución operativa impecable en campo.
Finalmente, las autoridades deberán analizar si el modelo de distribución fue el más adecuado para un evento de tal magnitud. La transparencia en el número final de tiquetes emitidos versus los validados será clave para futuras ceremonias nacionales. Así también, varias personas se retiraron antes de que terminara, el sol cuya temperatura oscilaba en alrededor de los 29° C hizo que las personas se fueran.




