José María Figueres: “El odio entre costarricenses no nos lleva a ningún lado.”

El expresidente de la República, José María Figueres Olsen, lanzó una fuerte advertencia sobre el actual panorama social del país. Según el exmandatario, el debate público ha sufrido una degradación alarmante debido a discursos polarizantes.
Las declaraciones del político surgen en un contexto de creciente tensión en las plataformas digitales y la arena política costarricense. Para el exjefe de Estado, el fenómeno de la confrontación sistemática está sustituyendo la tradicional cultura del diálogo nacional.
José María Figueres: “El odio entre costarricenses no nos lleva a ningún lado.”
«De los últimos años, lo que más me preocupa es el odio que hemos sembrado entre la familia costarricenses», afirmó Figueres con contundencia.
El líder político recordó que las diferencias ideológicas solían gestionarse con respeto dentro de los hogares y las comunidades locales. Sin embargo, argumenta que esa convivencia armónica se ha debilitado drásticamente por las nuevas dinámicas del poder.
Figueres apuntó de forma directa a la retórica empleada por diversos actores políticos en los periodos constitucionales más recientes. Esta transformación en la comunicación gubernamental y partidaria habría catalizado los roces entre diversos sectores del país.
«Hoy en día lo que existe es un odio, es un odio que se ve, que se palpa, que es, bueno, producto del lenguaje político», sentenció.
A juicio del exgobernante, el encono social actual no es casualidad, sino el resultado directo de estrategias discursivas divisivas. No obstante, recalcó que mantener esta actitud de confrontación constante frena el desarrollo integral que urge en el territorio nacional.
El análisis del exmandatario también incluyó una autocrítica hacia las agrupaciones tradicionales que han administrado el Poder Ejecutivo recientemente. Figueres reconoció que las carencias económicas no resueltas generaron el caldo de cultivo perfecto para el descontento actual.
«Los cuatro partidos políticos que han sido gobiernos, los últimos seis gobiernos, tienen una gran responsabilidad», admitió el expresidente de la República.
La falta de efectividad en el diseño de las políticas públicas es vista como la raíz principal de la exclusión social. El estancamiento de los índices de desarrollo humano alimentó una frustración colectiva legítima en la ciudadanía.
Esta vulnerabilidad socioeconómica, según el entrevistado, ha sido aprovechada por sectores que buscan rentabilidad electoral mediante la polarización. El resentimiento de la población civil se convirtió en una herramienta de manipulación ideológica.

«Sobre ese resentimiento social se han montado, resentimiento social con causa, con razón, porque sus condiciones no mejoraron», explicó detenidamente.
El diagnóstico concluye con un llamado urgente a abandonar las agendas basadas en el conflicto de clases y el antagonismo social. Figueres enfatizó que la identidad costarricense siempre se caracterizó por la búsqueda pacífica de consensos nacionales.
La superación de los desafíos estructurales, como el desempleo y la desigualdad, requiere de manera obligatoria una tregua discursiva. La clase política actual enfrenta el reto de retornar a debates basados en propuestas y datos técnicos verificables.





