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Presidente Rodrigo Chaves limpia el camino y le entrega el mazo a Laura Fernández y María Gabriela Jiménez. ¡Dos mujeres al volante de la Ruta 1!

Después de 15 años

La Ruta 1-San Ramón ya dejó su camino marcado, el presidente Rodrigo Chaves Robles, dio el banderazo de arranque con la ampliación de tan importante carretera, proyecto que ha esperado 15 años. El desarrollo de la infraestructura vial en el Occidente de Costa Rica entra en una etapa definitiva bajo un liderazgo femenino sin precedentes. Tras décadas de estancamiento, la reciente firma de la ley para la ampliación de la Ruta 1 hacia San Ramón no solo representa un avance técnico, sino un cambio de mando estratégico.

La presidente electa, Laura Fernández Delgado, y la alcaldesa de San Ramón, María Gabriela Jiménez Corrales, se perfilan como las figuras clave que supervisarán la finalización de esta arteria vital para el comercio y el turismo nacional.

Rodrigo Chaves logró sellar al final de su mandato la ruta San Ramón y dos mujeres terminarán la vía: Laura Fernández y María Gabriela Jiménez

Este nuevo capítulo para la conectividad del país surge en un momento de urgencia por la seguridad vial. Tras la suspensión del cobro de peajes en septiembre de 2025, las estructuras físicas en Río Segundo y Naranjo se mantuvieron como obstáculos peligrosos.

Sin embargo, la directriz presidencial emitida esta semana ha sido clara: la demolición de estas «trampas de concreto» es innegociable para garantizar que la transición hacia la nueva carretera sea segura y fluida para los miles de conductores que transitan diariamente.

«Le estamos poniendo la firma y hemos empeñado la palabra que, en el caso de este gobierno y del que sigue, la palabra empeñada ha sido y seguirá siendo la palabra cumplida», afirmó el presidente Rodrigo Chaves. Con estas palabras, el mandatario delegó formalmente la responsabilidad de la obra a Laura Fernández, asegurando que será ella, bajo los estándares internacionales del BCIE, quien inaugure el proyecto.

Esta transición asegura que la burocracia institucional no detenga el avance que los cantones de Occidente han reclamado por más de treinta años.

La participación de la alcaldesa María Gabriela Jiménez es igualmente fundamental en este proceso. Como figura local, Jiménez ha sido el enlace directo entre las necesidades de las comunidades de San Ramón y el Poder Ejecutivo.

Su gestión se centrará en vigilar que las obras complementarias beneficien directamente a los barrios circundantes, facilitando la movilidad para los trabajadores de las zonas francas y las empresas transnacionales que continúan estableciéndose en la región gracias a la mejora en la infraestructura.

Desde el punto de vista de la seguridad, la remoción de las antiguas casetas de peaje es una medida que busca frenar la racha de accidentes fatales. En los últimos siete meses, dos ciudadanos perdieron la vida al colisionar con estas estructuras inhabilitadas.

La demolición, que estará bajo la supervisión técnica del MOPT, permitirá que la carretera recupere su ancho completo, eliminando el «efecto embudo» que provocaba frenazos inesperados y maniobras riesgosas, especialmente durante la temporada de lluvias.

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La gestión de Fernández y Jiménez representa, según el Ejecutivo, una garantía de honestidad y vigilancia. «Se va a hacer con reglas BCIE, con la honestidad de los funcionarios que doña Laura va a nombrar y a vigilar como un halcón», destacó el presidente.

Este enfoque busca romper con el historial de fideicomisos fallidos y pagos millonarios a empresas que, en el pasado, no lograron colocar ni un solo metro de pavimento en la zona, como ocurrió en administraciones anteriores que costaron millones de dólares al erario público sin resultados tangibles.

El impacto económico de concluir esta ruta es incalculable. La carretera San Ramón es la columna vertebral del transporte de carga y el acceso principal hacia las bellezas turísticas del norte del país.

Con el liderazgo de estas dos mujeres al frente del proyecto, se espera que los 30 cantones beneficiados experimenten un aumento en la competitividad logística. La reducción de los tiempos de viaje no solo mejora la calidad de vida de los trabajadores, sino que reduce los costos operativos para el sector exportador, motor de la economía costarricense.

Finalmente, el compromiso político sellado en San Ramón marca el inicio de una era de «continuidad de ejecución». Mientras que en el pasado los proyectos viales se heredaban como problemas sin resolver, la hoja de ruta actual entrega a Laura Fernández y María Gabriela Jiménez una base legal sólida y financiamiento asegurado.

La meta es clara: transformar la desidia de quince gobiernos anteriores en una realidad de asfalto y progreso, devolviendo a los habitantes de Occidente la dignidad y la seguridad que merecen al transitar por su propia patria.

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