Laura Fernández se reúne con el Papa León XIV y entrega invitación para que visite Costa Rica
La mandataria entregó una carta en la que defiende la religión oficial del país "Costa Rica es el único Estado confesional”
La presidenta Laura Fernández sostuvo este jueves 29 de octubre una audiencia privada con el Papa León XIV en el Vaticano, donde le entregó una carta formal para invitarlo a visitar Costa Rica el próximo año. En el documento, la mandataria sostuvo que el país es el único Estado confesional de América Latina.
Laura Fernández y el papa León XIV: una audiencia con peso político y religioso
El encuentro no fue improvisado. La audiencia privada con León XIV respondió a una invitación formal de la Secretaría de Estado del Vaticano, fechada el 15 de junio de 2026, y la agenda contempló también una reunión con el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado.
Este tipo de cita, según la práctica diplomática de la Santa Sede, se reserva para figuras oficiales que se reúnen con el máximo líder católico. Para el Gobierno, el gesto representa un respaldo a las relaciones bilaterales entre San José y Roma.
La visita forma parte de una gira más amplia. El recorrido por España y el Vaticano, con su delegación, tiene un costo de ₡21,5 millones, se extiende del 27 de octubre al 6 de noviembre e incluye la participación de Fernández en la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno.

Una invitación que se repite
No es la primera vez que el pontífice recibe una petición similar desde Costa Rica. En diciembre de 2025, la entonces primera dama, Signe Zeicate, aprovechó un encuentro con el papa para entregarle una invitación oficial enviada por el presidente Rodrigo Chaves.
En aquella ocasión, Zeicate relató en redes sociales: “tuve el honor de entregar al Santo Padre una invitación oficial”. Aunque León XIV no respondió de inmediato si aceptaría, sí comentó que había iniciado el día tomando café costarricense.
La jerarquía eclesiástica también ha insistido. Los obispos costarricenses cerraron su carta de bienvenida al nuevo pontífice con una frase directa: “Desde ya lo esperamos en esta tierra tica”. Además, el obispo de Ciudad Quesada, José Manuel Garita, lo invitó formalmente en enero, tras la primera Audiencia General del año.
El argumento del Estado confesional
La carta de Fernández pone sobre la mesa un rasgo constitucional poco común en la región. El artículo 75 de la Constitución Política establece la religión católica, apostólica y romana como la oficial del Estado, aunque garantiza el libre ejercicio de otros cultos.
Antes de viajar, Fernández afirmó que la cita con el Sumo Pontífice tenía un significado especial para Costa Rica, dados los vínculos históricos y culturales del país con la Iglesia católica.
El acercamiento ocurre en un contexto de matices. El movimiento chavista ha recibido cuestionamientos y algunas críticas de parte de la Iglesia local, por lo que la audiencia también se interpreta como un gesto de distensión con la institución religiosa.

Los lazos de León XIV con el país
El pontífice no es ajeno a Costa Rica. Antes de su elección, el cardenal estadounidense Robert Prevost visitó el país durante una gira regional como parte de la Orden de los Agustinos, a la cual pertenece.
Ese vínculo ha sido citado por sectores religiosos como un factor que podría favorecer una eventual visita apostólica, la cual sería la primera de un papa desde el viaje de Juan Pablo II en 1983.
Hasta el cierre de esta edición, la Santa Sede no había confirmado si León XIV aceptará la invitación ni había anunciado fechas. La presidenta continuará su agenda oficial en Madrid, donde participará en la Cumbre Iberoamericana.
INVITACION AL SANTO PADRE
Santo Padre:
Con ocasión de mi visita a la Santa Sede, deseo expresarle mis más fervientes votos para que Nuestro Señor y la Virgen Santísima lo bendigan con salud, sabiduría y fortaleza en su noble misión de guiar a la Iglesia universal, de la cual me siento feliz de formar parte.
Tengo el alto honor de dirigirme a Su Santidad como Presidente de la República de Costa Rica, pero también en nombre de un pueblo de profundas raíces católicas, que guarda una entrañable devoción a la Virgen de los Ángeles, nuestra querida Negrita, y cuya Constitución Política reconoce la religión católica, apostólica y romana como la del Estado costarricense. Somos en único estado confesional de América Latina.
Los costarricenses recibimos con inmensa alegría su elección como Sucesor de Pedro. Nos conmovió que sus primeras palabras al mundo fueran un llamado a la paz y sentimos especialmente cercano a un Pastor que conoce de primera mano la realidad, la fe y las esperanzas de nuestros pueblos latinoamericanos, a los que sirvió durante tantos años en el Perú.
Santidad, Costa Rica ha hecho de la paz su vocación y su identidad. Desde la abolición de nuestro ejército en 1948, hemos apostado por la democracia, el diálogo y el respeto a la dignidad humana. Son valores que defendemos dentro y fuera de nuestras fronteras y que compartimos profundamente con la Santa Sede.
Por ello, en nombre del Pueblo y del Gobierno de Costa Rica, tengo el alto honor de extender a Su Santidad la más fraterna y respetuosa invitación para visitar nuestra patria, tierra bendecida por Dios donde imperan siempre el trabajo y la paz.
Su presencia cobraría un significado histórico aún mayor el próximo año, ocasión en la que conmemoraremos el ducentésimo tercer aniversario de la declaratoria de Nuestra Señora de los Ángeles como Patrona Nacional, así como el centésimo octogésimo aniversario de la consagración de la religión católica como fe oficial del Estado en nuestra Constitución Política.
Su presencia sería motivo de inmensa alegría y una fuente de esperanza para los costarricenses y para toda nuestra querida región centroamericana.
Mi Gobierno tendrá el mayor honor de recibirlo en las fechas que Su Santidad estime oportunas y de coordinar, por medio de la Secretaría de Estado y la Nunciatura Apostólica, todo lo necesario para que su visita, tanto pastoral como oficial, sea verdaderamente memorable.
Con mis oraciones por su pontificado, y reiterándole los sentimientos de admiración, filial devoción y profundo respeto del pueblo costarricense, me suscribo de Su Santidad con mi más alta consideración y estima.





