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Patricia Solano pierde otra vez la Corte Suprema de Justicia, no superó más de 6 votos

La derrota llega mientras la Comisión de Nombramientos recomienda no reelegirla como magistrada

La magistrada Patricia Solano Castro no logró este lunes 26 de octubre su objetivo de presidir la Corte Suprema de Justicia. Corte Plena eligió a Patricia Vargas González, también integrante de la Sala Tercera, para dirigir el Poder Judicial durante los próximos cuatro años.

La elección, realizada en Corte Plena, contó con cuatro candidaturas. Para obtener la Presidencia, cualquier aspirante debía reunir al menos 12 votos de los 22 magistrados que integran el órgano, una cifra que Solano no consiguió en ninguna de las rondas.

Corte Plena eligió a Patricia Vargas González tras cinco rondas de votación; Solano nunca superó los seis votos

En la primera votación, Solano obtuvo seis votos frente a nueve de Vargas. En la segunda ronda, el apoyo a la actual presidenta de la Sala de Casación Penal descendió a cinco votos, mientras la balanza se inclinaba a favor de su compañera.

Vargas González alcanzó finalmente los 12 votos requeridos en la quinta ronda. Con ese resultado, se convirtió en la nueva presidenta de la Corte Suprema de Justicia y en la máxima autoridad del Poder Judicial costarricense.

Un segundo intento sin éxito

No es la primera vez que Solano busca este puesto. En 2022 ya había presentado su candidatura, en un proceso que concluyó con la elección de Orlando Aguirre Gómez. El resultado de este lunes representa su segundo intento fallido de llegar al cargo.

Durante el proceso electoral, la magistrada defendió la importancia de que una mujer asumiera la conducción del Poder Judicial. Su propuesta se presentó bajo el lema “Unir para construir”, con la cual buscó sumar apoyos entre sus colegas.

El planteamiento se centraba en el fortalecimiento institucional, la defensa de la independencia judicial, la reducción de la mora en los despachos y la recuperación de la confianza ciudadana en el sistema de justicia del país.

Quien ocupa la Presidencia de la Corte también preside el Consejo Superior, órgano encargado de la administración del Poder Judicial. Por ello, la elección es considerada una de las decisiones internas de mayor peso para la institución.

La derrota en Corte Plena coincide con otro frente abierto para la magistrada. Su permanencia en la Sala Tercera es objeto de discusión en la Asamblea Legislativa, donde se analiza si continúa en el cargo por un nuevo período de ocho años.

La Comisión de Nombramientos recomendó recientemente no reelegirla. La recomendación se aprobó con los votos de cuatro diputados oficialistas, contra tres legisladores de oposición que se manifestaron en sentido contrario.

Ese criterio no es vinculante. Corresponde al Plenario Legislativo tomar la decisión final y, para impedir la reelección de Solano, se requiere el voto de al menos 38 de los 57 diputados que integran el Congreso.

De esta manera, la magistrada enfrenta dos procesos distintos: el resultado adverso en la elección de la Presidencia de la Corte Suprema y el debate legislativo que definirá si continúa o no como integrante de la Sala Tercera.

Mientras tanto, Patricia Vargas González asumirá la conducción del Poder Judicial durante el próximo período de cuatro años, tras imponerse en una votación que requirió cinco rondas para definir a la nueva presidenta.

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