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Damaris Vargas desafía: “La independencia judicial es una línea roja”

La magistrada Damaris Vargas presentó ante la Corte Plena su candidatura a la Presidencia de la Corte Suprema de Justicia, con una advertencia que marcó el tono de su exposición: la independencia judicial es “una línea roja que no se puede pasar”.

Damaris Vargas propone cuatro ejes para dirigir la Corte Suprema

La aspirante estructuró su plan de gestión en cuatro ejes: independencia judicial, legitimación mediante la eficiencia, gestión eficiente y justicia centrada en las personas. Lo presentó bajo el lema “una presidencia al servicio de la institución y el país”.

Vargas se identificó como “una hija de Naranjo, de una familia palmareña”. Estudió en la sede de Occidente y en la sede central de la Universidad de Costa Rica, y suma más de 30 años de trayectoria en el Poder Judicial, con experiencia en todas las regiones del país.

Durante su intervención, sostuvo que la fortaleza del Poder Judicial “no se mide únicamente por las resoluciones que emite, sino también por su capacidad para responder de manera oportuna, independiente, eficiente y humana a las necesidades de las personas”.

Diálogo con otros poderes, pero con límites

La magistrada afirmó que la relación con los demás poderes del Estado debe basarse en “el respeto competencial, el respeto a la independencia judicial y a la separación de poderes”. Calificó esa independencia como “una garantía de la ciudadanía”.

Entre sus principios de liderazgo incluyó dialogar para construir, defender la autonomía con rendición de cuentas, gestionar con planificación y uso de inteligencia artificial, y alinear el servicio judicial con los pilares de la OCDE.

Rezago judicial y simplificación de trámites

Para atender el rezago, Vargas propuso un cuadro de mando integral que permita a las oficinas obtener datos actualizados mediante sistemas automatizados, en lugar de dedicar tiempo a elaborar informes administrativos.

También defendió la simplificación de procesos con una consigna clara: “Eliminar todo lo que no tiene valor, tanto en lo jurisdiccional como en lo administrativo”. A ello sumó la medición de resultados, la atención de cargas de trabajo y la capacitación del personal.

Como ejemplo citó el tipificador de escritos en cobro judicial, que según explicó “no sustituye a las personas técnicas judiciales ni a los jueces y juezas”, pero reduce los tiempos de respuesta. La herramienta se está extendiendo a otras materias, incluido el OIJ.

Crimen organizado más allá de lo penal

La candidata advirtió que el crimen organizado ya se manifiesta en otras jurisdicciones. “Lo vemos en materia de cobro, ahora es crédito gota a gota, crédito chorro a chorro”, señaló, y agregó que también impacta procesos de familia, por lo que pidió atenderlos “prioritariamente”.

En una nota autocrítica, reconoció que la institución ha desarrollado “muchos servicios pensando desde nuestros escritorios”. Por ello, planteó recorrer las distintas regiones para escuchar directamente a la ciudadanía.

Brecha de género en el OIJ

Vargas destacó que la participación de mujeres en el Poder Judicial ronda una relación de 49-51 en casi todos los ámbitos, con una excepción: “el OIJ, que solamente alcanza un 25% de participación de las mujeres. Eso no puede ser”.

Relató además que la Sala Primera devolvió un concurso por la baja participación femenina, pese a que existen juezas de alto nivel en materias como contencioso administrativa, civil, agraria, ambiental y comercial.

Hoja de ruta y rendición de cuentas

Su propuesta inicia con diagnosticar y validar, con énfasis en que las mejoras identificadas “no se queden engavetadas”. También planteó una línea institucional de rendición de cuentas con apoyo de Naciones Unidas, en un proyecto liderado por la OCDE.

Entre las acciones concretas mencionó sellos de calidad en todas las oficinas, indicadores de desempeño, el seguimiento a la circular 625 sobre rezago y una circular reciente sobre medidas cautelares con efectos salariales, aprobada “para proteger nuestro presupuesto”.

En la historia de Costa Rica, solo una mujer ha ocupado la Presidencia de la Corte Suprema de Justicia.

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