Si Barahona, no fuera jugador, que hubiera sucedido
¿Recibe un trato desigual Barahona por ser figura pública y jugador de fútbol?

Por Gustavo Quesada- El futbolista del Cartaginés y seleccionado nacional Carlos Barahona quedó en libertad con medidas cautelares por tres meses, mientras que dos de los otros tres imputados en la misma causa, sus primos de apellidos Artavia y Aguilar, deberán cumplir prisión preventiva. El cuarto, de apellido Duarte y señalado por el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) como presunto líder del grupo, recibió las mismas medidas que el jugador.
La investigación es por extorsión cobratoria y legitimación de capitales, ligadas a préstamos “gota a gota”. La Fiscalía había pedido seis meses de prisión preventiva para los cuatro. El Juzgado Penal de Heredia la concedió solo para dos.
Si Barahona, no fuera jugador, que hubiera sucedido
Según la defensa, la jueza consideró suficientes los arraigos del futbolista. En Costa Rica, el arraigo se refiere a los vínculos personales, familiares, laborales y económicos de una persona con el país, que permiten valorar si existe riesgo de que evada la justicia.
Pero el arraigo solo responde a una de las preguntas. La prisión preventiva también puede justificarse por el riesgo de que un imputado obstaculice la investigación o vuelva a delinquir. ¿Se valoraron esos riesgos de forma distinta para cada imputado? ¿Pesó el rol atribuido a cada uno o la prueba encontrada en cada vivienda? ¿Por qué el presunto líder quedó en libertad y los dos más jóvenes no?
La diferencia en las medidas no implica, por sí misma, un trato irregular. Tampoco se puede descartar que la notoriedad de Barahona haya pesado de alguna manera, y es legítimo preguntarse qué habría pasado si no fuera un futbolista conocido.
Todos los imputados conservan la presunción de inocencia, por supuesto. Pero los hechos investigados son graves, y las medidas impuestas al jugador brumoso se limitan a firmar una vez al mes y no acercarse a víctimas ni testigos. Sin impedimento de salida, podría viajar a Honduras para enfrentar a Olimpia el 28 de octubre. Es comprensible que eso genere inquietud.
La Fiscalía ya apeló la resolución. Será el tribunal de apelación el que diga si las diferencias estaban justificadas. Mientras tanto, la pregunta sigue en pie: ¿Qué circunstancias llevaron al juzgado a tratar de forma distinta a imputados de una misma causa?





