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Ruptura en el protocolo: Fernández excluye a expresidentes del traspaso de poderes

Estadio Nacional a puertas abiertas

En un giro sin precedentes que profundiza la grieta entre el Poder Ejecutivo y la política tradicional costarricense, el protocolo esta vez no será el mismo de cada traspaso de poderes, la presidenta electa, Laura Fernández, confirmó que no extenderá invitaciones formales a los exmandatarios de la República para la ceremonia de traspaso de poderes el próximo 8 de mayo.

Con esta decisión, figuras de la talla de Óscar Arias, Laura Chinchilla y Carlos Alvarado quedan fuera del protocolo oficial, siendo desplazados por un enfoque de “puertas abiertas” a la ciudadanía.

“Es abierto al público. Es abierto a cualquier costarricense que guste asistir”, sentenció Fernández, dejando claro que los expresidentes, si desean ser testigos de la juramentación, deberán hacerlo como cualquier otro ciudadano en las graderías del Estadio Nacional, sin los privilegios ni asientos de honor que históricamente les ha reservado la Cancillería.

Ruptura en el protocolo: Fernández excluye a expresidentes del traspaso de poderes

El fin de la cortesía con la «vieja política»
Este movimiento se alinea con la retórica del gobierno saliente de Rodrigo Chaves, quien ha mantenido un pulso constante contra lo que denomina la “vieja política”.

El desplante a los exjerarcas no es solo un ajuste logístico, sino un mensaje político directo. Históricamente, el traspaso de poderes ha funcionado como un símbolo de unidad nacional y continuidad democrática; sin embargo, Fernández ha optado por un evento masivo de hasta 40,000 personas donde el respaldo popular pretende eclipsar a la herencia política del PLN y el PAC.

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Diplomacia externa vs. tensión interna
Mientras el frente interno se fractura, la proyección internacional sigue un guion distinto. La Cancillería ya confirmó que el Rey Felipe VI de España y el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, asistirán al evento. Se espera también la confirmación de figuras polarizantes pero afines al discurso de la administración actual, como el argentino Javier Milei y el salvadoreño Nayib Bukele.

Para el ciudadano, el beneficio principal radica en la democratización del espacio. Por primera vez en décadas, el Estadio Nacional no será el escenario de una élite política exclusiva, sino un foro donde el costarricense común tendrá acceso directo a la juramentación ante la Asamblea Legislativa, eliminando las barreras de clase política que han definido estos actos por casi un siglo.

Un ambiente de confrontación
La exclusión ocurre en un contexto donde los expresidentes han sido los críticos más feroces del estilo de gobernanza actual. Óscar Arias ha advertido recientemente sobre los riesgos institucionales y el deterioro del diálogo, mientras que Chinchilla y Alvarado se han unido en bloques de defensa del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE).

Al negarles el sitio de honor, Fernández no solo organiza un evento; envía una señal de que su administración no buscará la conciliación con los fantasmas del pasado.

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