Nogui Acosta busca poner orden: Se acabó el gasto libre de 50 mil millones en Asamblea Legislativa

La gestión del presupuesto en la Asamblea Legislativa de Costa Rica toma un nuevo rumbo bajo la visión del diputado electo Nogui Acosta, quien propone una fiscalización estricta del gasto institucional.
Con un presupuesto anual que ronda los 50 mil millones de colones, Acosta busca establecer un precedente en la transparencia administrativa. El objetivo primordial es garantizar que cada recurso público se convierta en un beneficio directo para el ciudadano.
Nogui Acosta: Se acabó el gasto libre de 50 mil millones en Asamblea
Nogui Acosta ha señalado que la prioridad inmediata de su gestión será la implementación de mecanismos de control interno para poner orden en las finanzas del Congreso. Según el legislador, la institución maneja una cifra considerable que requiere una vigilancia rigurosa para evitar fugas presupuestarias o gastos innecesarios.
«La primera responsabilidad es poner orden», afirmó Acosta, subrayando la necesidad de una reingeniería en los procesos de ejecución de fondos.
Para la ciudadanía, este enfoque representa una garantía de que los impuestos recaudados se utilicen en proyectos de impacto nacional y no en burocracia. El manejo de más de 50 mil millones de colones no solo implica un ejercicio contable, sino una responsabilidad ética frente a los contribuyentes costarricenses.
La optimización del presupuesto permitiría, en teoría, liberar recursos para áreas críticas que hoy demandan mayor atención estatal.

Acosta enfatizó que el buen uso de los recursos posee dos aristas fundamentales: la relevancia de la inversión y la legalidad del procedimiento. «Buen uso de los recursos no solamente tiene que ver con que los gastemos en cosas que efectivamente le agreguen valor al país», explicó el diputado. Esta visión busca romper con el gasto inercial que a menudo afecta a las instituciones y los poderes del Estado.
Además de la relevancia del gasto, el cumplimiento de la normativa vigente es el segundo pilar de esta estrategia liderada por Acosta. El legislador sostiene que es imperativo que las acciones financieras se realicen «de la manera correcta» en todo momento.
Esto implica una revisión de los procesos de contratación y servicios profesionales dentro del Congreso, asegurando que se ajusten a los estándares internacionales de eficiencia.
Este plan de ordenamiento institucional surge en un momento donde la opinión pública demanda mayor austeridad y resultados por parte de sus representantes electos. La fiscalización de los recursos propios de la Asamblea Legislativa es vista como el primer paso para legitimar las decisiones de gasto en otras carteras.
Al optimizar su propia casa, el Congreso envía un mensaje de compromiso real con la sostenibilidad financiera de Costa Rica.





