Escándalo Barrenador: ¿Por qué algunos diputados callan ante las irregularidades?

Bajo la sombra del Caso Barrenador, el futuro de la institución más sagrada de Costa Rica pende de un hilo, y no solo por su situación financiera. Tras meses de intensos interrogatorios, revisión de pruebas y debates encendidos, la Comisión que investigó las presuntas irregularidades en la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) ha concluido sus labores, pero lo ha hecho dejando una estela de dudas que muchos consideran alarmante
La ciudadanía esperaba un veredicto claro sobre quiénes han llevado a la CCSS al borde del abismo. Sin embargo, lo que se entregó este martes fue una fractura absoluta en el Primer Poder de la República. Mientras un sector intenta pasar la página con un documento que algunos tildan de «superficial», otro grupo de legisladoras asegura tener las pruebas de que el deterioro de los servicios de salud tiene responsables con nombres y apellidos.
Un informe bajo la lupa: ¿Complacencia u omisión?
La fracción oficialista, junto a sus aliados de las bancadas del PUSC, Nueva República y el diputado independiente Luis Diego Vargas, presentó un informe de mayoría que ha sido duramente criticado. Para las diputadas Paulina Ramírez y Rocío Alfaro, este documento no es más que una “copia de actas” que evita entrar en el fondo de los cuestionamientos más graves, especialmente en lo que respecta al Caso Barrenador.
Aunque el oficialismo reconoce debilidades en la gobernanza, las listas de espera y la deuda del Estado, el informe de minoría —suscrito por Ramírez, Alfaro y la presidenta del foro, Andrea Álvarez— sostiene que el documento de mayoría es omiso en sentar responsabilidades. “En las conclusiones y recomendaciones no hay un solo señalamiento y eso lo hace un informe complaciente y lo hace un informe que se queda cortísimo a lo que espera la ciudadanía de la Asamblea Legislativa. La Asamblea Legislativa requiere corrección, no generalidades”, puntualizó Alfaro con vehemencia.
El fantasma de Barrenador y la técnica ignorada
Uno de los puntos más álgidos de la discusión gira en torno a la adjudicación de áreas de salud a cooperativas con presuntos sobrecostos. Según el informe de minoría, el oficialismo parece intentar avalar actuaciones que hoy son objeto de investigación judicial.
La diputada Andrea Álvarez fue enfática en separar el modelo cooperativo de las posibles irregularidades: “Lo que me duele es que Barrenador haya puesto en duda un modelo que había sido exitoso, pero además el peor resultado de esas decisiones quienes se lo llevan son las personas aseguradas y por eso es importante sentar las responsabilidades políticas”. Álvarez recordó que la Junta Directiva de la CCSS decidió desoír criterios técnicos para adjudicar basándose en un único criterio de una funcionaria que no era la idónea.

Tres pilares de la crisis institucional
El informe de minoría identifica un patrón de conducta que se repite en casi todos los escándalos recientes de la institución:
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Abandono de la técnica: Las decisiones estratégicas se tomaron apartándose de criterios técnicos documentados, favoreciendo motivaciones ajenas al bienestar institucional.
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Erosión de controles: Se debilitó a la Dirección Jurídica y se minimizaron las advertencias de la Auditoría Interna.
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Acoso a la disidencia: Un intento sistemático por silenciar las voces técnicas que cuestionaban las órdenes superiores.
¿Quiénes son los responsables?
El documento de minoría es tajante al señalar que la responsabilidad política no es etérea. “De los hechos recopilados en esta investigación se desprende con claridad que la responsabilidad política por las decisiones adoptadas recae fundamentalmente en la Presidencia Ejecutiva de la CCSS, en juntas directivas que actuaron de forma complaciente o insuficientemente crítica frente a actuaciones cuestionadas, y en la intromisión directa o indirecta desde Casa Presidencial”.
Finalmente, ante la narrativa de que los problemas de la Caja son «herencias del pasado», la diputada Álvarez lanzó una reflexión necesaria para el debate público: “Mi conclusión es que, sí había problemas heredados, pero no se atendieron y muchos de ellos más bien se agravaron”. El control político queda ahora en manos del plenario, mientras el país observa si habrá justicia para la institución que sostiene la paz social de Costa Rica.





