Entre una medalla y su «mecha cortitica», así evitó Fernández responder «chabacanería» al alcalde
La presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, respondió este jueves a una consulta periodística sobre cómo hubiera reaccionado ella si hubiera sido objeto del mismo tipo de comentarios que recibió el presidente Rodrigo Chaves por parte del alcalde de San José, Diego Miranda. La mandataria evitó pronunciarse sobre el caso puntual y explicó por qué prefirió no hacerlo.
Laura Fernández explica por qué prefirió no responder
La pregunta partía de un escenario hipotético, algo que la propia presidenta señaló como el motivo principal para no contestarla de forma directa. «Como usted basa su pregunta de un supuesto, es muy difícil contestársela, porque yo no sé qué tenía en la emoción, yo no sé con qué intensidad fue la agresión», afirmó.
Fernández reconoció que ella también experimenta emociones fuertes ante situaciones similares. «Mire, a mí también me corre sangre por las venas, yo también me enojo», dijo, antes de relatar un episodio propio ocurrido un día antes en un acto público.
La presidenta relató que, durante una actividad frente al Monumento Nacional, tuvo que contener su reacción ante comentarios del alcalde capitalino. «Ayer en un acto lindísimo frente al Monumento Nacional, yo me tuve que aguantar toda la chabacanería que le dio la gana decir al alcalde de San José», expresó.
El contexto del roce con el alcalde de San José
Según su propio relato, la mandataria optó por no responder de manera espontánea y en su lugar escribió sus impresiones en un papel. «Tuve que agarrarme duro de la paciencia. Es más, hasta escribí, hasta escribí», indicó, mientras explicaba que durante la gira por Cartago portaba una medalla de la Virgen de los Ángeles a la que suele encomendarse.
Fernández insistió en que su decisión de no responder en el momento no significó resignación, sino un cálculo deliberado para no restarle formalidad al acto. «¿Qué le voy a decir a este señor? Porque no me pienso quedar callada, pero no quiero echar a perder un acto de altura contestándole a una persona que hablaba con bajeza y sobre todo con un profundo desconocimiento del trabajo que se hace en el gobierno», declaró.
La presidenta añadió que anotó sus ideas precisamente para evitar que la emoción del momento guiara su respuesta. «Lo anoté, lo anoté, porque dije, si yo me dejo guiar aquí de la emoción, es capaz que le va», comentó, sugiriendo que una reacción impulsiva no le habría sido conveniente en ese contexto.
En ese punto, Fernández recurrió a un dicho familiar para ilustrar su temperamento. «Como bien diría mi mamá, Doña Doris, Laura de ‘mecha cortitica’. Ese es un dicho que siempre usa mi madre», relató, explicando que por ello prefirió escribir con antelación lo que finalmente comunicaría, de forma breve y respetuosa «en vista de mi investidura».
Consultada sobre si hubiera actuado distinto al presidente Chaves frente a los señalamientos del alcalde de San José, Fernández se negó a emitir un juicio sobre una situación que no vivió en carne propia. «No le puedo responder qué habría hecho yo ante un escenario hipotético», sostuvo.
La mandataria cerró su intervención equiparando su labor con la del presidente Chaves, sin profundizar en el incidente que originó la pregunta de los periodistas. «Cada uno hace lo mejor que puede al servicio del pueblo de Costa Rica y eso es lo que don Rodrigo Chávez hace y eso es lo que yo hago también», puntualizó Fernández ante los medios presentes.





