Agentes del OIJ siguen hospitalizados tras violento operativo contra “Diablo”

Tres agentes permanecen hospitalizados una semana después del operativo que culminó con la captura de Alejandro Arias Monge, alias «Diablo», en San Bernardino de Sarapiquí. Dos de los oficiales han sido sometidos a intervenciones quirúrgicas debido a la gravedad de las heridas sufridas durante el enfrentamiento armado, mientras que otros cinco agentes lesionados ya fueron dados de alta, según informó el Organismo de Investigación Judicial (OIJ).
Las autoridades judiciales informaron que dos de los oficiales pertenecen al Servicio Especial de Respuesta Táctica (SERT). Uno de ellos, de apellido Ramírez, permanece internado mientras recibe estudios especializados para evaluar la movilidad de su brazo izquierdo, lesionado por un impacto de bala durante el operativo.
Operativo contra «Diablo» deja una dura realidad: tres agentes siguen hospitalizados
El segundo agente del SERT, de apellido Salas, continúa hospitalizado tras recibir un disparo en la pierna derecha. De acuerdo con el OIJ, permanece bajo vigilancia médica porque requiere una intervención quirúrgica, además de procedimientos de limpieza y exámenes para determinar su evolución clínica.
El director interino del OIJ, Michael Soto, explicó que el estado de este oficial continúa siendo delicado debido a la gravedad de la lesión sufrida durante el intercambio de disparos. «Prácticamente su pierna le quedó guindando. Esperemos que puedan salvarla«, expresó el jerarca al referirse a la condición del agente.
Operativo dejó ocho oficiales heridos
El tercer funcionario que continúa internado pertenece a la Unidad de Vigilancia y Seguimiento (Uvise). Se trata del agente de apellido Brenes, quien fue sometido a una intervención quirúrgica en el brazo izquierdo como parte del tratamiento para atender las heridas sufridas durante la operación policial.
Michael Soto aseguró que la intensidad del enfrentamiento marcó una de las operaciones más complejas enfrentadas recientemente por la policía judicial. «Algunos tienen lesiones pequeñas, podríamos decirlo, que no comprometen la vida, pero lo cierto es que el combate fue tan agudo, tan complejo, tan difícil, que solo los que estuvimos allí pudimos verlo y entenderlo. Realmente fue un combate, 45 o 50 minutos de combate», afirmó.
Los otros cinco agentes judiciales lesionados durante el procedimiento ya recibieron el alta médica conforme avanzó la semana. Entre las lesiones reportadas figuran heridas de bala en brazos, hombros, piernas y antebrazos, además de fracturas, pérdida de un dedo y un impacto en un casco balístico cuyo proyectil fragmentado alcanzó uno de los ojos de un oficial sin comprometer su visión.
Otro integrante del SERT recibió un disparo que impactó directamente la placa balística que protegía su tórax. Aunque el proyectil no penetró el cuerpo, el golpe provocó un importante desgarro en la piel, mientras otros oficiales sufrieron lesiones en el muslo, antebrazo y hombro durante el enfrentamiento.
Las autoridades indicaron que el operativo desarrollado durante la madrugada del 24 de julio dejó una escena con aproximadamente 2.500 casquillos de bala. Además, los investigadores decomisaron 2.700 municiones sin utilizar y ocho armas de fuego, entre ellas fusiles AK-47 y pistolas de distintos calibres.
Según explicó Soto, las fuerzas policiales conocían previamente que enfrentarían personas fuertemente armadas. «Sabíamos que iba a haber armas de fuego, sabíamos que iba a haber disparos», manifestó al describir la planificación del operativo y la respuesta de los equipos tácticos.
El director del OIJ agregó que el intercambio de disparos comenzó apenas los oficiales ingresaron a la propiedad donde se ocultaba el sospechoso. Desde el puesto de mando, indicó que recibió reportes constantes por radio mientras los equipos avanzaban para controlar la situación y rescatar a los agentes heridos.
Durante la intervención fueron detenidos Alejandro Arias Monge, alias «Diablo», y otro sospechoso conocido como alias «Tan». En el enfrentamiento también murió alias «Coco Guácimo». Según las autoridades, los tres figuraban como presuntos líderes de estructuras vinculadas con narcotráfico, lavado de dinero y múltiples investigaciones por homicidio.
Agentes del OIJ hospitalizados: continúan bajo observación médica
Las autoridades judiciales informaron que dos de los oficiales pertenecen al Servicio Especial de Respuesta Táctica (SERT). Uno de ellos, de apellido Ramírez, permanece internado mientras recibe estudios especializados para evaluar la movilidad de su brazo izquierdo, lesionado por un impacto de bala durante el operativo.
El segundo agente del SERT, de apellido Salas, continúa hospitalizado tras recibir un disparo en la pierna derecha. De acuerdo con el OIJ, permanece bajo vigilancia médica porque requiere una intervención quirúrgica, además de procedimientos de limpieza y exámenes para determinar su evolución clínica.
El director interino del OIJ, Michael Soto, explicó que el estado de este oficial continúa siendo delicado debido a la gravedad de la lesión sufrida durante el intercambio de disparos. «Prácticamente su pierna le quedó guindando. Esperemos que puedan salvarla», expresó el jerarca al referirse a la condición del agente.
Operativo dejó ocho oficiales heridos
El tercer funcionario que continúa internado pertenece a la Unidad de Vigilancia y Seguimiento (Uvise). Se trata del agente de apellido Brenes, quien fue sometido a una intervención quirúrgica en el brazo izquierdo como parte del tratamiento para atender las heridas sufridas durante la operación policial.
Michael Soto aseguró que la intensidad del enfrentamiento marcó una de las operaciones más complejas enfrentadas recientemente por la policía judicial. «Algunos tienen lesiones pequeñas, podríamos decirlo, que no comprometen la vida, pero lo cierto es que el combate fue tan agudo, tan complejo, tan difícil, que solo los que estuvimos allí pudimos verlo y entenderlo. Realmente fue un combate, 45 o 50 minutos de combate», afirmó.
Los otros cinco agentes judiciales lesionados durante el procedimiento ya recibieron el alta médica conforme avanzó la semana. Entre las lesiones reportadas figuran heridas de bala en brazos, hombros, piernas y antebrazos, además de fracturas, pérdida de un dedo y un impacto en un casco balístico cuyo proyectil fragmentado alcanzó uno de los ojos de un oficial sin comprometer su visión.
Otro integrante del SERT recibió un disparo que impactó directamente la placa balística que protegía su tórax. Aunque el proyectil no penetró el cuerpo, el golpe provocó un importante desgarro en la piel, mientras otros oficiales sufrieron lesiones en el muslo, antebrazo y hombro durante el enfrentamiento.
Las autoridades indicaron que el operativo desarrollado durante la madrugada del 24 de julio dejó una escena con aproximadamente 2.500 casquillos de bala. Además, los investigadores decomisaron 2.700 municiones sin utilizar y ocho armas de fuego, entre ellas fusiles AK-47 y pistolas de distintos calibres.

Según explicó Soto, las fuerzas policiales conocían previamente que enfrentarían personas fuertemente armadas. «Sabíamos que iba a haber armas de fuego, sabíamos que iba a haber disparos», manifestó al describir la planificación del operativo y la respuesta de los equipos tácticos.
El director del OIJ agregó que el intercambio de disparos comenzó apenas los oficiales ingresaron a la propiedad donde se ocultaba el sospechoso. Desde el puesto de mando, indicó que recibió reportes constantes por radio mientras los equipos avanzaban para controlar la situación y rescatar a los agentes heridos.
Durante la intervención fueron detenidos Alejandro Arias Monge, alias «Diablo«, y otro sospechoso conocido como alias «Tan». En el enfrentamiento también murió alias «Coco Guácimo». Según las autoridades, los tres figuraban como presuntos líderes de estructuras vinculadas con narcotráfico, lavado de dinero y múltiples investigaciones por homicidio.





