Diplomacia o lujo: UCR rompe el silencio sobre polémicos gastos de alimentación
¿Qué hay realmente detrás de los gastos de alimentación en la Universidad de Costa Rica (UCR)? ¿Se trata de simples facturas por comidas o de algo más amplio que no se ha contado del todo? La discusión pública abrió una incógnita que ahora recibe respuesta formal.
En un pronunciamiento fechado el 02 de marzo de 2026, la Rectoría de la Universidad de Costa Rica (UCR) aseguró que las facturas divulgadas “corresponden a actividades académicas y protocolarias debidamente registradas mediante comprobantes electrónicos, con desglose de impuestos, exoneraciones aplicadas conforme a ley y detalle de los servicios prestados”. La institución sostiene que analizar estos montos como simples “gastos en comidas” conduce a una lectura incompleta.
Diplomacia o lujo: UCR rompe el silencio sobre polémicos gastos de alimentación
Bajo el título “Diplomacia académica e inversión estratégica: el contexto detrás de los gastos de alimentación en la UCR”, la Rectoría indica que la categoría presupuestaria de alimentación “no es excepcional ni exclusiva de una instancia en particular”. Según el documento, se trata de una partida existente “en toda la institucionalidad pública y universitaria”, utilizada con criterios de razonabilidad y proporcionalidad en jornadas de trabajo, reuniones académicas de alto nivel, visitas diplomáticas y actos oficiales.
La UCR explica que mantiene “una agenda permanente de cooperación científica, académica y diplomática”, que implica recibir representantes de embajadas, organismos multilaterales y universidades extranjeras. En ese marco, la atención protocolaria mínima forma parte de la práctica institucional estándar en universidades con proyección global.
El texto insiste en que reducir el análisis a la idea de “gastos en comidas” descontextualiza el objetivo de estos encuentros. “En el ámbito universitario, la diplomacia académica es una herramienta estratégica”, señala la Rectoría. A través de reuniones con embajadas, agencias de cooperación y organismos internacionales, se gestionan proyectos de investigación, transferencia tecnológica, movilidad académica e innovación.
Como ejemplo concreto, la UCR menciona la inauguración, en junio de 2025, del InnoHub-UCR, descrito como “una moderna infraestructura con cuatro laboratorios orientados a la transferencia tecnológica”. Este espacio está dedicado a personas emprendedoras, pequeñas y medianas empresas y unidades de investigación.
De acuerdo con la Rectoría, ese proyecto incluyó capacitaciones, capitales semilla y programas de articulación entre empresa privada y universidad, y fue gestionado gracias al apoyo de la Agencia de Cooperación Internacional de Corea (Koica) por $4 millones. Para la institución, este caso ilustra que “detrás de cada reunión formal hay procesos que pueden traducirse en financiamiento externo y proyectos por millones de dólares para el país”.
Desde esa perspectiva, la Universidad sostiene que no se trata de un gasto suntuario, sino de “inversión estratégica en relaciones institucionales que generan retorno académico, científico y económico”. La administración reconoce, no obstante, que el uso de recursos públicos es un tema sensible y sujeto a escrutinio ciudadano.
En ese sentido, la Rectoría afirma que el año anterior se impulsó la elaboración de lineamientos institucionales específicos sobre gastos de alimentación, “con el fin de fortalecer la uniformidad de criterios y la seguridad jurídica en la materia”, incluyendo consideraciones tributarias aplicables a la institución.
Otro punto que aclara el documento es que la gestión financiera institucional no forma parte de las competencias directas de la Rectoría en cuanto a ejecución operativa del gasto. La administración y el control presupuestario, indica, corresponden a instancias técnicas especializadas que actúan conforme a la normativa vigente y bajo mecanismos ordinarios de control interno.
“La Universidad de Costa Rica actúa dentro del marco normativo vigente y bajo los principios de legalidad, razonabilidad y control”, subraya el pronunciamiento. Asimismo, recalca que la transparencia no es una reacción coyuntural, sino “un principio permanente de nuestra gestión”.

El debate sobre el uso de recursos en instituciones públicas no es nuevo en Costa Rica. Sin embargo, el caso de la UCR vuelve a colocar sobre la mesa la tensión entre percepción ciudadana y lógica institucional. ¿Puede la diplomacia académica justificar gastos asociados a actividades protocolarias? La Universidad responde que sí, siempre que estén debidamente registrados, justificados y alineados con su misión.
Mientras tanto, el tema abre una discusión más amplia sobre cómo se comunican las inversiones estratégicas en el sector público y cómo se interpretan en la esfera mediática. La Rectoría concluye que continuará rindiendo cuentas “con claridad”, pero también defendiendo la importancia de su proyección internacional y de las acciones que fortalezcan su misión académica y científica al servicio del país.





