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Solís cuestiona a Laura Fernández por despido de Tovar: “Una decisión imprudente”

El expresidente Luis Guillermo Solís cuestionó el momento y la forma en que se produjo la destitución del canciller Manuel Tovar Rivera, ocurrida mientras Costa Rica participaba en las actividades de alto nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York. Para el exmandatario, aunque la Presidencia tiene la facultad de remover a sus ministros, las circunstancias del cese generan interrogantes sobre la imagen internacional del país.

Luis Guillermo Solís calificó la salida de Tovar como una «destitución fulminante» y sostuvo que el episodio puede tener repercusiones para la percepción internacional de Costa Rica. Su cuestionamiento se concentra principalmente en el momento escogido para ejecutar la decisión, en medio de una agenda diplomática relevante para el país.

Solís cuestiona a Laura Fernández por despido de Tovar: “Una decisión imprudente”

«En el contexto actual y especialmente por estar realizándose en la Asamblea General de Naciones Unidas, es una decisión que luce imprudente y que debió haberse tramitado de manera menos abrupta», manifestó Solís, según las declaraciones recogidas en torno a la destitución.

La salida del canciller se produjo el 24 de septiembre, cuando Tovar se encontraba en Estados Unidos al frente de la delegación costarricense que participaba en la Semana de Alto Nivel de la Asamblea General de la ONU. El exministro había asumido funciones de representación diplomática debido a la ausencia de la presidenta Laura Fernández en Nueva York.

El origen de la destitución de Manuel Tovar

El conflicto se originó el martes 22 de septiembre, cuando Tovar participó en una sesión del denominado Escudo de las Américas, encuentro en el que estuvo presente el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Según explicó Presidencia, el entonces canciller asistió sin informar previamente a la mandataria.

Casa Presidencial sostuvo que Tovar gestionó el asunto «de manera inadecuada». La explicación oficial vinculó la decisión con la manera en que se manejó la participación de Costa Rica en esa actividad internacional, considerada por el Gobierno como un espacio relevante para asuntos relacionados con seguridad, narcotráfico y crimen organizado.

Tras conocerse el cese, Solís reconoció la potestad presidencial para remover a un ministro, pero estableció una diferencia entre la autoridad para tomar la decisión y la oportunidad en que esta fue ejecutada. Su señalamiento se dirigió, por tanto, al contexto diplomático en el que ocurrió la salida.

«Aquí lo que ha habido es una destitución fulminante que afecta la imagen y la reputación de Costa Rica como actor internacional», declaró el expresidente, al referirse a las posibles consecuencias que atribuye al manejo del caso.

La destitución también ocurrió en un momento de actividad diplomática vinculada con la candidatura de la costarricense Rebeca Grynspan a la Secretaría General de las Naciones Unidas. Reportes periodísticos recogieron además la valoración de especialistas y excancilleres sobre las posibles implicaciones del cambio en la representación exterior costarricense.

Por su parte, Tovar sostuvo después de su salida que consideraba importante permanecer en la Asamblea General de la ONU, entre otros motivos, por las gestiones relacionadas con la candidatura de Grynspan. Sus declaraciones fueron difundidas después de que Fernández anunciara su destitución.

Mientras continúa el debate sobre el manejo político y diplomático de la decisión, Indiana Trejos fue designada como ministra de Relaciones Exteriores y Culto a.i., una vez que concluya su participación en las actividades de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

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