Soda Jairos 32 años de historia: Donde el tiempo se detiene entre visitas de famosos, deliciosos enyucados y café chorreado
Ubicado en el Cruce de Naranjo

En el corazón del Cruce de Naranjo, existe un rincón, Soda Jairos, donde el tiempo parece detenerse entre el aroma de enyucados y café recién chorreado. Muchos conductores reducen la velocidad al pasar por esta intersección estratégica, atraídos por un magnetismo que va más allá de un simple rótulo comercial.
Detrás de este fenómeno gastronómico se esconde una decisión tomada hace más de tres décadas que cambió el destino de una familia. Miguel Bogantes Bolaños, un hombre de visión clara y manos curtidas en el trabajo pesado, guarda un relato de perseverancia que pocos conocen a fondo.
El origen de este emblema de la zona de Occidente no fue producto del azar, sino de un sueño cultivado entre planos de construcción. Miguel recuerda con precisión sus inicios: «Bueno, yo toda la vida tuve la idea de tener una venta comida. Y soñaba con tener una soda».

Soda Jairos 32 años de historia: Donde el tiempo se detiene entre visita de famosos, deliciosos enyucados y café chorreado
Antes de ser el anfitrión de miles, Bogantes dedicaba sus días a la carpintería y la construcción, ahorrando cada colón con un objetivo fijo. La oportunidad surgió en un terreno heredado por su esposa, un punto que él identificó de inmediato como el lugar donde estaba destinado a triunfar.
Con la ayuda de su hermano, levantó las paredes de lo que hoy es un punto de referencia obligado para quienes viajan hacia el Norte o Guanacaste. La inauguración en 2004 fue el sello de un esfuerzo titánico que empezó con jornadas que desafiaban cualquier reloj biológico.
El nombre del local nació de una coincidencia familiar llena de ternura, justo cuando los trámites tributarios presionaban por una definición legal. «Cuando yo estaba en la cuestión de que terminando la soda… nació el cumiche Jairo», relata Miguel sobre el bautizo de su negocio.
La mística de Soda Jairos se forjó en la madrugada, con Miguel atendiendo las mesas y su esposa liderando la cocina con maestría. «Salí de aquí a las 2 de la mañana y ese día a las 3:30 madrugada estaba aquí otra vez. Que abrí con la doña», confiesa con orgullo.
Durante 32 años, este establecimiento ha sido el epicentro de reuniones para agentes de ventas, turistas y vecinos de San Ramón, Grecia, San Carlos y Zarcero y otras zonas del páis. Su ubicación privilegiada lo convirtió en la parada técnica y necesaria para quienes cruzan el país de un extremo al otro.
El éxito empresarial de Bogantes no se basa en estrategias de marketing digital complejas, sino en un concepto poderoso: la comida que abraza el alma. «Queremos que el cliente se sienta como en casa. Y rápido. Y darle ese carisma», explica el propietario sobre su filosofía.
Esa calidez ha atraído a figuras de la talla de Lencho Salazar, Carmen Granados y expresidentes como José María Figueres y Rafael Ángel Calderón. Incluso músicos internacionales y equipos de fútbol completos han hecho una pausa para degustar sus platillos antes de un encuentro. Ahora la presidente electa Laura Fernández también visita de vez en cuando, durante sus giras de trabajo.

Miguel observa con nostalgia cómo niños que antes apenas alcanzaban el mostrador, hoy regresan convertidos en profesionales con sus propias familias. Para él, ver crecer a su clientela es la mayor motivación para encender los fogones cada mañana sin falta alguna.
Aunque no identifica un solo «producto estrella», reconoce que sus chileras y empanadas de maduro han cruzado fronteras, llegando incluso a los Estados Unidos. Los pedidos de 40 enyucados para oficinas en San José son testimonio de una calidad que se mantiene intacta.
La gratitud es el ingrediente final que Miguel Bogantes Bolaños ofrece a cada comensal que cruza el umbral de su puerta día tras día. «Este negocio ha estado 32 años por la gente que entró por esa puerta», concluye con la humildad de quien sabe servir.

Para quienes deseen revivir el sabor de lo auténtico o realizar pedidos especiales, «Soda Jairos» mantiene su línea abierta al teléfono: 2450-5258. Es, sin duda, un baluarte de la identidad costarricense que sigue escribiendo su historia en cada plato servido con carisma.





