¿Soberanía o Seguridad? El vacío constitucional del «Escudo de las Américas»

En el tablero de la geopolítica actual, Costa Rica ha dejado de ser un simple espectador para convertirse en la pieza central de una estrategia que muchos califican de «militarización encubierta».
La reciente adhesión del gobierno de Rodrigo Chaves al denominado «Escudo de las Américas» no es solo un convenio más de cooperación; es un salto al vacío constitucional que difumina la frontera entre la seguridad policial y la defensa militar, poniendo a prueba los cimientos de la Carta Magna de 1949.
El Fundamento de la Adhesión: La Táctica de Chaves
Para comprender la legalidad del acto del Ejecutivo, debemos mirar hacia el Artículo 139, inciso 2 de la Constitución Política, que otorga al Presidente la facultad de dirigir las relaciones internacionales. El mandatario ha defendido que el «Escudo» es una necesidad imperativa frente a la potencia de fuego de los carteles.
Desde la perspectiva del Derecho Internacional, Chaves se apoya en las Declaraciones Unilaterales y el principio de Estoppel (doctrina de los actos propios). Al haber aceptado ayuda histórica, el Estado ha generado una Aquiescencia que, en teoría, valida estas alianzas.
Sin embargo, el sustento ético se encuentra en la Ley 5395 (Ley General de Salud), argumentando que el combate al narcotráfico es una prioridad de salud pública que justifica medidas excepcionales.
De la Guardia Costera al Poder Militar de EE. UU.
El punto de quiebre de este nuevo acuerdo es su composición. Mientras que los convenios de años anteriores se limitaban a la Guardia Costera de los Estados Unidos (USCG) —que opera bajo el Departamento de Seguridad Nacional y se considera una fuerza de naturaleza policial en tiempos de paz—, el «Escudo de las Américas» abre la puerta a la Marina (US Navy) y al Departamento de Defensa.
Aquí es donde el artículo 12 de la Constitución, que proscribe el ejército como institución permanente, se convierte en un muro infranqueable. ¿Cómo puede un país sin ejército participar en una «Coalición Militar«? El ingreso de buques de guerra, portaaviones y aviones de vigilancia del Ejército estadounidense no solo requiere permiso legislativo, sino que podría contravenir la Proclama de Neutralidad de 1983.
Al aceptar activos militares, Costa Rica se arriesga a perder su estatus de país neutral en un conflicto que Washington ya califica de «guerra contra los carteles».

El Nudo Gordiano: El Control Jurisdiccional
La ley costarricense que autoriza patrullajes conjuntos exige que un oficial del Servicio Nacional de Guardacostas esté presente en la nave extranjera para validar las capturas y levantar el informe pericial. Pero aquí surge la colisión de leyes:
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Ley de Costa Rica: Exige presencia local para que el acto sea legal en nuestras aguas.
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Ley de EE. UU.: Prohíbe que cualquier autoridad o policía extranjera ingrese a sus activos militares o naves oficiales para ejercer autoridad.
Si un oficial tico sube a un buque de la Marina de EE. UU. pero no puede acceder al área de mando o de custodia, su presencia es puramente ornamental. Esto crea un «limbo jurídico»: cualquier droga decomisada bajo este esquema podría ser liberada en los tribunales ticos, ya que la defensa alegará que la prueba fue obtenida por una fuerza extranjera militar sin supervisión real de la autoridad local.
Los Roces Constitucionales: La Lista Roja
El análisis detallado del acuerdo revela roces críticos con nuestra Carta Magna:
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Artículos 6 y 7: La soberanía sobre mares y cielos es exclusiva. El ingreso de naves de guerra sin permiso específico para cada incursión vulnera este precepto. Al permitir que naves artilladas de la Marina de EE. UU. operen bajo sus propios protocolos, se cede soberanía de facto. El ingreso de naves de guerra sin permiso específico para cada incursión vulnera este precepto.
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Artículo 8: Este artículo permite a gobiernos extranjeros comprar propiedades únicamente para sus embajadas o sedes diplomáticas, basado en la reciprocidad (que Costa Rica tenga el mismo derecho en ese país)
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Artículo 149: Establece la responsabilidad del Presidente y sus Ministros. Si se determina que el acuerdo es inconstitucional, el Ejecutivo podría enfrentar consecuencias legales por extralimitación de funciones al comprometer la neutralidad del país.
El Vacío Legal: ¿Eficiencia o Legalidad?
El argumento de Rodrigo Chaves es pragmático: «EE. UU. es la maquinaria de guerra más fuerte del mundo y los carteles nos están ganando». Pero en una democracia como la costarricense, el fin no justifica los medios legales.
La Sala Constitucional, en su histórico Voto 07-583405, dejó claro que el patrullaje es válido solo si hay subordinación a la autoridad civil costarricense. Con la entrada de portaaviones y barcos de guerra, esa «subordinación» es prácticamente imposible de ejecutar bajo los reglamentos militares de Washington.
Un Escudo de Cristal
El «Escudo de las Américas» promete seguridad, pero su arquitectura jurídica es frágil. Si el gobierno no logra armonizar la necesidad de apoyo militar con el respeto absoluto a la soberanía y la constitución, el resultado no será un país más seguro, sino un país con sus leyes incoherentes.
Costa Rica se encuentra en una encrucijada histórica: o moderniza su marco legal para permitir este tipo de cooperación de alto nivel con el Congreso como fiscalizador, o se arriesga a que la Sala IV derribe el acuerdo, dejando al país en la peor de las situaciones: sin escudo y con una crisis de institucionalidad, irónicamente sin el santo y sin la limosna.
Análisis Comparativo: Los Modelos de Panamá y Colombia
Costa Rica no es el único país en esta encrucijada. El análisis de nuestros vecinos revela cómo han intentado resolver el conflicto de jurisdicción:
1. Panamá: El Modelo de las «Bases Negadas»
Tras la eliminación de su ejército, Panamá utiliza el Servicio Nacional Aeronaval (SENAN). Para evitar la acusación de «bases extranjeras», Panamá aplica una jurisdicción funcional donde el oficial panameño a bordo tiene —teóricamente— la última palabra sobre el uso de la fuerza. Sin embargo, en la práctica, EE. UU. mantiene el control tecnológico y logístico, creando una soberanía compartida que es constantemente cuestionada.
2. Colombia: El Freno de la Corte Constitucional
Siendo el principal aliado de EE. UU., Colombia ha sido más rigurosa. En 2009, su Corte Constitucional frenó el uso de bases militares por parte de EE. UU., dictaminando que no eran simples extensiones de tratados previos, sino nuevos tratados que requerían aprobación del Congreso.
Costa Rica enfrenta hoy el mismo dilema: ¿Es el «Escudo de las Américas» una extensión de lo que ya tenemos, o es un tratado nuevo que Chaves está intentando «pasar por la cocina» sin el voto de los diputados?


