Editorial - Opinión

El «algoritmo» de la CCSS está deshumanizando el sistema de salud

El sistema de los EBAIS en la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) atraviesa una de sus crisis más silenciosas y, por ello, más peligrosas: la sustitución del criterio clínico por la rigidez de un algoritmo.

Lo que se vendió como la modernización necesaria para eliminar las filas de madrugada en los Ebais, se ha transformado en un muro digital de 14 días que separa al paciente de su derecho a la salud.

​La eliminación de las citas presenciales en los EBAIS de las CCSS para dar paso exclusivo al sistema EDUS no ha sido un avance en eficiencia, sino un retroceso en humanidad. Hoy, un costarricense con exámenes de laboratorio que refleja una complicación médica no encuentra una respuesta expedita; encuentra una pantalla que le asigna un espacio para dentro de dos semanas.

En medicina, catorce días pueden ser la diferencia entre un tratamiento exitoso y una tragedia irreversible.

Lo más alarmante es la «solución» improvisada que ha surgido ante el colapso del sistema digital. Hemos normalizado que los asegurados a la hora de visitar un EBAIS tengan que jugar a la lotería de la silla vacía: sentarse de 7:00 a.m. a 4:00 p.m. en una sala de espera, rogando que otro ser humano falte a su cita para poder «robarse» ese espacio. Es una dinámica degradante que castiga al enfermo y premia el azar.

​A esto se suma la llamada telefónica de último minuto. Un sistema que obliga al paciente a salir corriendo de su casa para llegar en cuestión de segundos al Ebais, ignorando si vive a kilómetros de distancia o si cuenta con los medios para trasladarse, es un sistema implementado en la CCSS que no conoce la realidad del pueblo costarricense.

​La salud no es un artículo de consumo que puede esperar a que el inventario se libere; es una necesidad vital que requiere triaje, criterio humano y celeridad.

​La digitalización es una herramienta, no un fin en sí mismo. Las autoridades de salud deben entender que el EDUS no puede ser el único portero de la institución. Urge restablecer un cupo de emergencia presencial y un sistema de filtros donde un médico, y no un software, determine quién no puede esperar 14 días para ser atendido.

​Costa Rica no puede permitir que su sistema de salud se convierta en un limbo digital donde el bienestar del ciudadano dependa de la suerte o de la cercanía geográfica al centro médico. La eficiencia sin empatía no es progreso; es abandono.

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