Sector empresarial respalda a Laura Fernández ante restricciones panameñas

El conflicto comercial entre Costa Rica y Panamá alcanza un nuevo punto de inflexión estructural. El sector empresarial costarricense cerró filas en torno al Gobierno de la presidente Laura Fernández Delgado ante la reciente escalada de tensiones diplomáticas y arancelarias bilaterales.
La Cámara de Comercio de Costa Rica manifestó oficialmente su respaldo al Poder Ejecutivo frente a las restricciones aplicadas por las autoridades panameñas a los productos nacionales. El sector corporativo exige el cumplimiento de la normativa internacional vigente y de los acuerdos comerciales regionales suscritos por ambas naciones.
Sector empresarial respalda al Poder Ejecutivo ante restricciones panameñas
El detonante de esta nueva fase del diferendo fue el anuncio del presidente panameño, José Raúl Mulino, sobre la suspensión de venta de energía eléctrica hacia territorio costarricense. Esta medida expande un conflicto histórico que, hasta la fecha, se concentraba principalmente en el intercambio de bienes de origen agropecuario.
Por su parte, el Instituto Costarricense de Electricidad aclaró de forma inmediata que el país no mantiene actualmente contratos firmes de importación energética con el mercado panameño. Asimismo, la entidad técnica descartó proyecciones de compra para el resto del año 2026, garantizando la autosuficiencia del sistema.
La institución estatal aseguró que la infraestructura del Sistema Eléctrico Nacional cuenta con la capacidad instalada suficiente para abastecer la demanda interna. Esta condición técnica neutraliza el impacto inmediato de las represalias anunciadas desde la Ciudad de Panamá contra la red de distribución eléctrica costarricense.
El presidente de la Cámara de Comercio de Costa Rica, Arturo Rosabal, defendió la posición del Gobierno y afirmó que resulta indispensable garantizar reglas claras, seguridad jurídica y condiciones equitativas para el comercio regional. El dirigente gremial enfatizó la necesidad de mantener la reciprocidad en los mercados fronterizos.
Los registros de la organización privada detallan que desde el año 2019 Panamá mantiene barreras técnicas que bloquean el ingreso de mercancías costarricenses de alto valor. Las trabas aduaneras afectan directamente a rubros estratégicos como la carne de res, pollo, cerdo, productos lácteos, piña y banano.
Representantes de los sectores productivos de Costa Rica sostienen que las medidas unilaterales aplicadas por Panamá provocaron severas pérdidas económicas en las zonas agrícolas. El impacto directo se refleja de forma persistente en los índices de empleo rural y en el desarrollo de la actividad agroindustrial.
A este posicionamiento se sumó la Cámara Nacional de Productores de Leche, organización que expresó su respaldo absoluto a la gestión de la presidenta Laura Fernández Delgado. La gremial ganadera denunció que el persistente bloqueo logístico ha mermado severamente las proyecciones de crecimiento del sector lácteo.

Según estimaciones financieras de los productores, el bloqueo a los lácteos costarricenses generó pérdidas superiores a los 200 millones de dólares durante casi seis años. La persistencia de las restricciones fitosanitarias mantiene bajo presión las relaciones económicas dentro del Mercado Común Centroamericano.
Expertos en comercio exterior señalan que el litigio bilateral plantea un desafío legal complejo ante la Organización Mundial del Comercio y la Secretaría de Integración Económica Centroamericana. La resolución de este conflicto definirá los parámetros de la libre competencia en las fronteras del istmo.





