Reclusas son investigadas por atacar sexualmente a otra mujer por negarse esconder un celular
Centro Penitenciario Vilma Curling Rivera

Una denuncia por una presunta agresión sexual dentro del Centro Penitenciario Vilma Curling Rivera, conocido como la cárcel de mujeres o El Buen Pastor, mantiene la atención de las autoridades. El caso estaría relacionado con la negativa de una privada de libertad a esconder un teléfono celular.
De acuerdo con la información suministrada, varias reclusas habrían tomado por la fuerza a la víctima y utilizado un objeto para agredirla en sus partes íntimas. El hecho habría ocurrido luego de que la mujer se negara a ocultar el dispositivo dentro del centro penal.
Reclusas son investigadas por atacar sexualmente a otra reclusa por negarse esconder un celular
La víctima tuvo que ser trasladada de emergencia a un centro médico debido a la gravedad de las lesiones reportadas. Según la información disponible, posteriormente fue sometida a una intervención quirúrgica como parte de la atención recibida.
El caso involucra, según el reporte, a mujeres de apellidos Cortés, Mena e Hidalgo, quienes son señaladas como sospechosas de participar en la agresión. La investigación deberá determinar la responsabilidad individual de cada una y las circunstancias en que ocurrieron los hechos.
Allanamientos permitieron decomisar armas y drogas
Como parte de las diligencias efectuadas dentro del centro penitenciario, las autoridades realizaron allanamientos en los espacios utilizados por las sospechosas. Durante estas acciones se localizaron distintos objetos que ahora forman parte de la investigación.
Entre los decomisos reportados figuran armas punzocortantes y varios envoltorios que contendrían marihuana y cocaína. Estos hallazgos podrían abrir nuevas líneas de investigación relacionadas con el ingreso, tenencia y distribución de sustancias ilícitas dentro del centro penal.
La información conocida hasta ahora vincula el presunto ataque con una disputa relacionada con un teléfono celular. La hipótesis apunta a que la víctima se habría negado a esconder el aparato, situación que habría desencadenado la agresión denunciada.
La gravedad del caso también está relacionada con la atención médica que necesitó la privada de libertad. La intervención quirúrgica reportada evidencia que las lesiones fueron de consideración, aunque corresponde a las autoridades judiciales establecer las circunstancias exactas y la eventual responsabilidad de las personas investigadas.
Los hechos ocurrieron en el centro penitenciario Vilma Curling Rivera, establecimiento destinado a la atención de población penitenciaria femenina. La investigación deberá establecer cómo se produjo el ingreso del teléfono celular y si existían otras personas involucradas en la presunta agresión.
El decomiso de armas punzocortantes y sustancias que serían drogas ilícitas agrega elementos al expediente. Estos objetos fueron encontrados durante los procedimientos efectuados en los espacios asociados con las sospechosas, de acuerdo con la información suministrada sobre el caso.
Por tratarse de una investigación en curso, las personas señaladas mantienen su condición jurídica correspondiente y será el proceso judicial el que determine si existe responsabilidad penal. La denuncia por la agresión sexual continúa bajo investigación mientras las autoridades recopilan elementos para esclarecer lo sucedido.
La situación vuelve a poner bajo atención los mecanismos de seguridad y control existentes dentro de los centros penitenciarios, particularmente frente al ingreso y utilización de teléfonos celulares y otros objetos prohibidos. En este caso, las diligencias realizadas permitieron además localizar armas y paquetes que contendrían sustancias ilícitas.





