Laura Fernández: «Bendita la hora que tuvimos al señor presidente Rodrigo Chaves al frente de nuestro país”

La presidenta electa de Costa Rica, Laura Fernández, participó este miércoles en un acto oficial donde marcó la hoja de ruta de lo que será su próxima administración. El evento destacó por un fuerte componente simbólico de unidad y gratitud hacia las figuras clave del gobierno actual.
Durante su intervención, Fernández enfatizó que el trabajo realizado por el mandatario saliente, Rodrigo Chaves, y la diputada Pilar Cisneros, será la base estructural de su gestión. La jerarca electa calificó la labor de ambos como una pieza fundamental para la estabilidad futura del país.
Laura Fernández: «La semilla que estos dos valientes sembraron en Costa Rica yo la voy a llevar a mejor cosecha»
En un gesto que captó la atención de los asistentes, Fernández levantó las manos de Chaves y Cisneros como símbolo de reconocimiento público. El acto buscó proyectar una imagen de cohesión política y continuidad de cara al traspaso de poderes que se avecina.
“Bendita la hora costarricenses, bendita la hora que tuvimos al señor presidente Rodrigo Chaves Robles al frente de nuestro país”, expresó Fernández con evidente emotividad. La jerarca no escatimó en elogios para el actual jefe de Estado ante los presentes.
Asimismo, Fernández se dirigió de forma directa a la jefa del oficialismo en la Asamblea Legislativa para resaltar su trayectoria y peso político. La presidenta electa reconoció el desgaste personal y profesional que han enfrentado los líderes actuales en sus cargos.
“Bendita la hora Costa Rica que tuvimos a una señorona, a doña Pilar Nuestra Dama de Hierro, una mujer que está en el corazón de todos los ticos”, afirmó. Con estas palabras, Fernández validó el liderazgo de Cisneros dentro del movimiento que representa.
La sucesora de Chaves agradeció la resiliencia mostrada ante las críticas y desafíos enfrentados durante el cuatrienio, señalando que las dificultades fortalecieron el proyecto político. El discurso estuvo enfocado en agradecer el «incansable esfuerzo» realizado por ambos líderes.
“Gracias a Dios por ellos dos, por su incansable esfuerzo, por las humillaciones, por las horas de trabajo, por lo duro que ha sido porque eso solo nos hizo más fuertes”, manifestó. Estas declaraciones subrayan la visión de resistencia que ha caracterizado al oficialismo.
Fernández también dedicó una parte importante de su mensaje al apoyo popular que ha sostenido el actual modelo de gobierno. Hizo un llamado directo a los sectores humildes y ciudadanos de a pie que han acompañado el proceso de cambio en la nación.
“Gracias también a todos ustedes, al pueblo de Costa Rica, a los humildes, a los sencillos, a los de a pie que han sido nuestros compañeros de trabajo”, dijo. Este enfoque busca mantener la cercanía con la base electoral que le otorgó el triunfo.

La presidenta electa fue clara en su compromiso de dar continuidad a los proyectos iniciados por la administración de Rodrigo Chaves. Aseguró que su papel será potenciar los resultados de la gestión actual mediante un trabajo coordinado con sus antecesores.
“La semilla que estos dos valientes sembraron en Costa Rica yo la voy a llevar a mejor cosecha con la ayuda de Dios”, sentenció Fernández. Con esta analogía, la mandataria electa define su futuro mandato como una etapa de recolección de resultados.
Por su parte, el presidente Rodrigo Chaves utilizó el escenario en Puntarenas para despedirse formalmente de la provincia y solicitar apoyo para el equipo entrante. Su mensaje fue breve, pero cargado de solicitudes hacia la ciudadanía para no abandonar el proyecto.
“Puntarenas, me voy. No le aflojen a doña Laura, no le aflojen a los diputados y esto no es hasta nada más que un hasta siempre”, expresó Chaves. El mandatario saliente reiteró su afecto por el pueblo costarricense antes de concluir su participación.
El encuentro cierra un ciclo de giras regionales, dejando claro que la administración de Laura Fernández mantendrá la esencia política del chavista. La transición se perfila como un relevo de mando fluido y alineado con los objetivos planteados originalmente por el Poder Ejecutivo.





