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¿Choque frontal entre aliados? La Moncloa responde sin citar a Washington

¿Qué hay detrás del choque diplomático que ha tensado la relación entre Madrid y Washington? ¿Estamos ante una crisis inédita entre dos socios estratégicos? El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, respondió este miércoles a las amenazas del mandatario estadounidense con un mensaje rotundo que resume —en cuatro palabras— la posición oficial de España: “No a la guerra”.

La declaración institucional, realizada desde el Palacio de la Moncloa y sin preguntas de la prensa, llegó después de que Donald Trump ordenara “cortar todas las negociaciones” con España por la decisión de negar el uso de las bases conjuntas de Rota y Morón a la aviación estadounidense. El líder republicano calificó a España como “un aliado terrible”, elevando el tono de una disputa que ya sacude a la Unión Europea y la OTAN.

Sánchez evitó mencionar directamente a Trump, pero fue claro al fijar la postura española: “No vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo”, afirmó. En su intervención, defendió que la posición del Ejecutivo se mantiene coherente con la adoptada en conflictos recientes como Ucrania y Gaza. “La posición de España es la misma: ‘No’ a la quiebra del derecho internacional, ‘no’ a asumir que el mundo solo puede resolver sus problemas a base de conflictos y bombas, y a ‘no’ a repetir errores del pasado”, aseveró.

El fantasma de Irak y el “trío de las Azores”

El presidente vinculó la situación actual con la guerra de Irak, en un claro mensaje histórico y político. En el 30 aniversario del gobierno de José María Aznar, recordó la participación española en aquel conflicto y lanzó una crítica directa al llamado “trío de las Azores”, en referencia a la cumbre que reunió a Aznar, George W. Bush y Tony Blair antes de la invasión.

“Esa guerra se hizo para eliminar las armas de destrucción masiva de Irak y llevar la democracia, pero produjo el efecto contrario. Desembocó en la mayor inestabilidad en nuestra región y el incremento de precios de coste de la vida. Ese fue el regalo del trío de las Azores, un mundo más inseguro y una vida peor”, declaró Sánchez.

El mensaje no solo apuntó al pasado, sino también al presente. Según el jefe del Ejecutivo, la actual escalada en Oriente Medio —que comenzó con el ataque de EEUU e Israel y continuó con la respuesta de Teherán— abre un escenario incierto: “Nadie sabe con certeza qué pasará ahora. Ni siquiera están claros los objetivos de quienes iniciaron el primer ataque”.

Respaldo europeo y tensión transatlántica

Tras las amenazas comerciales de Trump, la Comisión Europea reaccionó rápidamente. El portavoz de Comercio de la UE, Olof Gill, expresó su “solidaridad plena” con España y aseguró que la Comisión “siempre garantizará la plena protección de los intereses de la Unión Europea”.

El Gobierno español ha insistido en que, como miembro de la UE y de la OTAN, España tiene el derecho y la responsabilidad de “exigir” a Estados Unidos e Israel que “busquen una solución y detengan las acciones actuales”. Sánchez advirtió que “responder a una ilegalidad con otra puede provocar graves consecuencias históricas”.

En paralelo, el Ejecutivo anunció que colaborará con otros países de la región y con sus socios comunitarios para ofrecer apoyo diplomático y material, en un intento de contener la escalada y evitar una mayor desestabilización geopolítica.

Impacto económico: energía y combustibles bajo presión

Más allá del pulso político, el foco también está en la economía. Sánchez adelantó que el Gobierno estudia medidas para mitigar el impacto en los hogares ante una eventual crisis energética derivada de los ataques a Catar y de la tensión sobre el estrecho de Ormuz, principal ruta comercial del petróleo global.

Aunque los efectos reales del corte de suministro aún no se reflejan plenamente en la economía española, los mercados ya han reaccionado con subidas en el precio de los combustibles. El Ejecutivo, no obstante, sostiene que el dinamismo de la economía española permite afrontar el desafío con “recursos suficientes”.

El presidente planteó trabajar junto a los agentes sociales, como ocurrió durante la pandemia, la crisis energética y la crisis arancelaria, para diseñar medidas que protejan a familias y empresas ante una eventual escalada de precios.

Feijóo acusa intereses partidistas

La oposición no tardó en reaccionar. El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, criticó la postura del Gobierno durante una intervención en el Fórum Europa en Bilbao. A su juicio, Sánchez actúa movido por “intereses partidistas” y estaría “yendo contra la seguridad de España”.

Feijóo afirmó que España “tiene que situarse junto a sus aliados”, ya que de lo contrario se queda “sin marco operativo”. Además, pidió a la UE y a EEUU que no confundan “el gobierno en precario” con el conjunto de los ciudadanos españoles.

El choque político interno, sumado a la tensión internacional, abre un escenario de alta volatilidad diplomática y económica. Mientras Washington endurece su discurso, La Moncloa insiste en su consigna: “No a la guerra”. La incógnita ahora es si esta firmeza consolidará el liderazgo de España en Europa o profundizará la fractura con su histórico aliado transatlántico.

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