Laura Chinchilla repudia sorpresiva decisión de EE. UU. contra revocación de visas de La Nación

En un giro inesperado para las relaciones diplomáticas y el entorno mediático costarricense, la expresidenta Laura Chinchilla Miranda alzó su voz tras conocerse la revocatoria de visas por parte de los Estados Unidos a cinco miembros de la Junta Directiva de Grupo Nación.
La medida alcanza a figuras clave como Pedro Abreu Jiménez (Presidente), Luis Javier Castro (Vicepresidente), Luis Carlos Chaves, Daniel Lacayo y Carmen Montero. A pesar de que los documentos tenían vigencias que se extendían incluso hasta el año 2032, las autoridades estadounidenses procedieron con la cancelación inmediata sin ofrecer detalles públicos.
Laura Chinchilla repudia sorpresiva decisión de EE. UU. contra revocación de visas de La Nación
La exmandataria, reconocida por su estrecha relación histórica con organismos internacionales, manifestó su asombro ante la opacidad del proceso. Aunque admitió diferencias pasadas con la línea editorial del medio, destacó el papel democrático que ha desempeñado la organización durante sus ocho décadas de existencia en el país.
“A lo largo de mi carrera pública, he tenido desacuerdos con la línea editorial del periódico La Nación en diversos temas de política pública. Sin embargo, nunca he cuestionado su compromiso con los valores de la libertad y la democracia”, expresó Chinchilla a través de una declaración pública difundida recientemente.
La política costarricense subrayó que el medio ha sido un aliado estratégico en temas bilaterales de gran peso. Citó ejemplos concretos como el apoyo al libre comercio y la cooperación en la lucha contra el narcotráfico, pilares fundamentales en la agenda compartida entre San José y Washington.
“Por ello, resulta sorprendente la decisión del gobierno de Estados Unidos de revocar la visa a los miembros de su Junta Directiva, todas ellas personas honorables, sin ofrecer una explicación clara”, aseguró la expresidenta, poniendo el foco en la necesidad de transparencia por parte de la administración estadounidense.
El análisis de Chinchilla trasciende la mera gestión migratoria y se interna en el terreno de la salud democrática nacional. La exgobernante vinculó este hecho con la atmósfera política que ha rodeado a los medios de comunicación en los últimos tiempos en Costa Rica.
“Esta medida es especialmente preocupante para los costarricenses, ya que ocurre en un contexto en el que las autoridades salientes han atacado sistemáticamente la libertad de prensa”, recalcó, advirtiendo sobre el impacto negativo que estos eventos tienen sobre los índices de libertad global.

Para la experta en política internacional, la falta de una justificación oficial por parte de la Embajada de Estados Unidos genera un vacío de información que alimenta la especulación. Esto resulta inusual en una relación diplomática tradicionalmente fluida y basada en el debido proceso.
Chinchilla concluyó su postura reafirmando la importancia institucional del medio afectado: “En sus ochenta años de existencia, La Nación se ha consolidado como uno de esos pilares de nuestro régimen de libertad de expresión, de ahí nuestra justificada preocupación”.
La situación mantiene en vilo al sector empresarial y periodístico, mientras se espera si el Departamento de Estado de los Estados Unidos emitirá algún comunicado que aclare si esta decisión responde a políticas generales o a criterios específicos de seguridad o legalidad.
Por ahora, el caso permanece como un precedente atípico en la historia reciente de los medios costarricenses y sus vínculos con el gobierno norteamericano, bajo el escrutinio de una de las voces más influyentes del país.





