Diputada Diana Murillo frena al oficialismo por caos en Crucitas y hace una nueva propuesta

La legisladora Diana Murillo del Partido Liberación Nacional (PLN) expuso con crudeza la realidad de una región que sufre un profundo deterioro estructural continuo. Para la congresista, la crisis en Crucitas de San Carlos demanda un giro radical en la estrategia estatal ante el evidente fracaso de las políticas tradicionales de contención.
El panorama actual sobrepasa los daños ecológicos conocidos por la opinión pública nacional desde hace varios años consecutivos. La congresista enfatizó que «el desastre que está sucediendo allá no es solamente ambiental, es social» en la zona norte.
Diputada Diana Murillo frena al oficialismo por caos en Crucitas y hace una nueva propuesta
La seguridad fronteriza y el control policial representan apenas una fracción del complejo escenario que se vive en la frontera. La solución de fondo requiere un abordaje integral que distinga la vigilancia de las políticas de desarrollo económico formal.
Para la diputada, el actual proyecto de ley impulsado por el oficialismo carece de la inmediatez necesaria para resolver la urgencia. La propuesta gubernamental requiere extensos plazos burocráticos y técnicos antes de ver los primeros resultados reales en la zona.
De acuerdo con las estimaciones legislativas, el plan abriría un portillo temporal sumamente extenso para la explotación formal del recurso. «El proyecto que está presentando el oficialismo daría en el tiempo de ocho a diez años para que sea una realidad», advirtió Murillo.
Bajo esa premisa, cualquier empresa interesada requeriría casi una década para iniciar la extracción legal del metal precioso del subsuelo. Posteriormente, la compañía seleccionada «tendría diez años para operar la mina», prolongando el proceso de manera significativa en el tiempo.
Los cantones norteños arrastran promesas incumplidas de reactivación económica desde que se detuvieron los proyectos mineros a cielo abierto. Las comunidades locales resienten la ausencia de transferencias directas de capital que impacten positivamente el desarrollo socioeconómico de sus habitantes.
La acumulación de expectativas insatisfechas genera un clima de desconfianza justificado hacia las nuevas iniciativas de la corriente legislativa. «Terminó la administración de doña Laura y no hemos recibido un cinco», reclamó con firmeza la representante sancarleña.
Ante este panorama de parálisis, surge una alternativa tecnológica que pretende romper el paradigma de la minería extractiva tradicional. La propuesta busca monetizar la riqueza mineral del país sin necesidad de remover un solo gramo de tierra en San Carlos.
La iniciativa se fundamenta en la tokenización, un mecanismo financiero moderno que convierte activos físicos en instrumentos de valor digital. Este modelo permitiría al Estado costarricense captar recursos financieros frescos de manera inmediata en los mercados internacionales.
En términos prácticos, el sistema funciona de manera similar a los títulos de propiedad tradicionales que respaldan bienes inmuebles. «Tokenizar en palabras muy simples es convertir el valor de algo real en un certificado digital», explicó detalladamente la legisladora.
La analogía resulta clara al compararlo con los respaldos legales cotidianos que las personas utilizan para asegurar su patrimonio. «Nuestra casa nos da una escritura, no andamos con la casa para arriba y para abajo», ejemplificó la diputada Murillo.

El proyecto plantea que cada unidad digital emitida represente una medida exacta del metal precioso resguardado en el sitio. «Un token equivale a una onza de oro y eso significaría que el oro va a permanecer debajo de la tierra», sentenció.
Este modelo económico innovador cuenta con precedentes exitosos en otras economías en vías de desarrollo del continente americano. «En Brasil ya se han tokenizado 3.600 millones de dólares de algo que está ahí», concluyó la proponente del proyecto.
La propuesta abre un debate necesario sobre la modernización de los mecanismos de explotación de recursos naturales en Costa Rica. El Congreso deberá analizar si el futuro de Crucitas se encuentra en la minería tradicional o en las finanzas digitales.





