África derrota a Estados Unidos en la ONU: así cambia el nuevo mapa mundial

La Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) aprobó este viernes la adopción de un nuevo mapa mundial que representa con mayor fidelidad el tamaño real de los países. La resolución, impulsada por la Unión Africana y Bahamas, recibió 164 votos a favor, seis abstenciones y un solo voto en contra: el de Estados Unidos.
¿Qué cambia con la aprobación del nuevo mapa mundial en la ONU?
La resolución, titulada «Corregir el mapa», propone sustituir la proyección de Mercator —utilizada desde 1569— por la proyección Equal Earth, presentada en 2018. Según el documento, el mapa vigente «contribuye a minimizar el tamaño percibido de África, América Latina y el sur de Asia» y perpetúa «una visión desequilibrada del mundo».
El texto agrega que estas distorsiones «contribuyen a minimizar la magnitud de las realidades socioeconómicas, las necesidades de infraestructura, el potencial de desarrollo y la prosperidad de las regiones del sur». También advierte que pueden alimentar prejuicios ambientales, geopolíticos y de seguridad.
La votación se produjo en el marco de una sesión ordinaria de la Asamblea General, el órgano donde cada uno de los 193 Estados miembros de la ONU tiene un voto. Aunque las resoluciones de este tipo no son jurídicamente vinculantes, su aprobación suele tener un peso simbólico y político considerable, ya que refleja el consenso mayoritario de la comunidad internacional sobre un tema determinado.
La proyección de Mercator, pese a su utilidad histórica para la navegación marítima, distorsiona la escala de los territorios alejados del ecuador. Groenlandia, por ejemplo, aparece con un tamaño similar al de África, cuando en realidad el continente africano es 14 veces más grande y Groenlandia equivale casi al tamaño de la República Democrática del Congo.
Esta distorsión ocurre porque la proyección de Mercator, al mantener rumbos constantes para facilitar la navegación, expande progresivamente las áreas a medida que se alejan del ecuador hacia los polos. El resultado es que países como Canadá, Rusia y los territorios del norte de Europa aparecen visualmente más grandes de lo que son en proporción a su superficie real.
Las críticas a Mercator no son nuevas. Ya en 1973, el historiador alemán Arno Peters presentó una proyección alternativa para corregir estas distorsiones, en lo que se conoció como el debate Mercator-Peters, uno de los primeros grandes cuestionamientos públicos a la cartografía occidental. Desde entonces, distintas organizaciones geográficas y educativas han propuesto proyecciones alternativas, aunque ninguna había logrado el respaldo político que ahora obtiene Equal Earth.
Francia se suma a la corrección cartográfica
El canciller francés, Jean-Noël Barrot, confirmó que su país «abandonará la proyección de Mercator» en favor de representaciones más precisas. «Estados Unidos, Rusia y China adquieren un protagonismo visual desproporcionado frente a África, América Latina o el sudeste asiático», declaró el funcionario, según recogió France 24.
Barrot subrayó que «las distorsiones acaban arraigando en la percepción» y que «ha llegado el momento de corregirlas». Sus declaraciones se dieron el mismo día de la votación en la Asamblea General, reforzando el respaldo europeo a la iniciativa africana.
La postura de Francia se suma a la de otros países que, en los últimos años, han comenzado a revisar el material cartográfico utilizado en escuelas y organismos públicos. Este tipo de decisiones nacionales, aunque no dependen directamente de la resolución de la ONU, contribuyen a normalizar el uso de proyecciones alternativas a nivel institucional.
La proyección Equal Earth, adoptada oficialmente por la Unión Africana en marzo, reduce visualmente a Europa y a Groenlandia, mientras amplía a Brasil y a los países africanos. El objetivo es acercar la representación cartográfica a las proporciones reales del planeta, sin sacrificar por completo la legibilidad de las formas continentales, uno de los principales señalamientos que históricamente se hicieron a otras proyecciones equivalentes, como la de Peters.
En marzo, la comisionada de la Unión Africana Amma Twum-Amoah había declarado: «África, que antaño aparecía reducida en los mapas, ahora exige ser vista a su verdadera escala: geográfica, histórica, moral, cultural, económica, diplomática y globalmente». Sus palabras marcaron el inicio formal de la campaña que culminó con la votación de este viernes.
El reclamo no es exclusivo del continente africano. Nueva Zelandia también cuestionó durante años su posición marginal en los mapas tradicionales. En 2018, un anuncio turístico protagonizado por la entonces primera ministra Jacinda Ardern bromeaba sobre que el país «está desapareciendo de los mapas mundiales» debido a su ubicación en la esquina inferior derecha de la mayoría de las representaciones convencionales.
El mapa Equal Earth ofrece distintas variantes, incluida una que sitúa a Oceanía en el centro en lugar de Greenwich, el meridiano que durante más de un siglo ha servido como referencia estándar para la hora mundial y la geografía global. Esta flexibilidad ha sido señalada como una de las ventajas del nuevo modelo frente a la rigidez de Mercator.
El proceso que culminó en la votación de este viernes comenzó en abril, cuando Togo solicitó, en nombre de la Unión Africana, que los Estados miembros de la ONU adoptaran el mapa Equal Earth. La Asamblea General mantuvo consultas informales sobre el proyecto de resolución en julio, antes de someterlo a votación definitiva.
Durante ese proceso, distintos bloques regionales manifestaron su respaldo a la iniciativa, en línea con reclamos previos sobre la representación histórica de las regiones del sur global en instituciones internacionales, medios de comunicación y materiales educativos.
La resolución también insta a las plataformas de mapas digitales, como Google Maps, a colaborar con los Estados miembros y las organizaciones regionales para adoptar una proyección más precisa. Actualmente, estas plataformas continúan utilizando variantes de la proyección de Mercator en sus servicios de navegación y visualización geográfica.





