Víctimas colaterales en homicidios bajan 57%, pero OIJ mantiene la alerta

Las víctimas colaterales de homicidios en Costa Rica registraron una disminución del 57% durante el primer semestre de 2026, de acuerdo con datos preliminares del Organismo de Investigación Judicial (OIJ). Aunque la reducción representa una señal positiva, las autoridades insisten en que el riesgo para personas ajenas a los conflictos criminales continúa presente.
El director interino del OIJ, Michael Soto, explicó que durante los primeros seis meses del año se contabilizan 20 víctimas colaterales, una cifra considerablemente menor a la reportada en el mismo período de 2025. No obstante, aclaró que el dato podría variar conforme avancen las investigaciones judiciales.
Víctimas colaterales en homicidios bajan 57%, pero OIJ mantiene la alerta
Según la información divulgada, la disminución responde principalmente a una reducción general de homicidios y a un cambio en la forma en que se ejecutan algunos ataques vinculados con disputas entre grupos criminales. En varios casos, los agresores esperan que el objetivo se encuentre solo antes de actuar, disminuyendo la posibilidad de afectar a terceros.
Pese a esta tendencia, el OIJ enfatiza que la categoría de víctima colateral es provisional en muchos expedientes. Soto recordó que la clasificación inicial suele realizarse en la escena del crimen, pero puede modificarse cuando aparecen nuevos elementos de prueba durante la investigación.
«Ese dato probablemente sea más alto», señaló Michael Soto al referirse a la cifra preliminar de víctimas colaterales.
Las autoridades explican que el avance de las pesquisas puede revelar información distinta sobre la participación o relación de las personas involucradas en cada caso, motivo por el cual las estadísticas continúan actualizándose conforme se obtienen declaraciones, peritajes y análisis de evidencia.
El OIJ también proyecta que Costa Rica podría cerrar el 2026 con menos de 800 homicidios, lo que representaría una disminución respecto a años anteriores. De mantenerse esta tendencia, también disminuiría la cantidad de personas inocentes afectadas por hechos de violencia relacionados con el crimen organizado.
Sin embargo, las autoridades descartan que esta reducción signifique una mayor profesionalización de los sicarios. Michael Soto indicó que todavía se observan errores frecuentes durante la ejecución de los ataques, incluyendo disparos contra acompañantes equivocados o fallas durante la huida de los responsables.

El criminólogo Erick Villalba coincidió en que la clasificación de una víctima depende de la información disponible en el momento de la investigación y puede modificarse posteriormente cuando aparecen nuevos indicios, como el análisis de teléfonos celulares, antecedentes o vínculos con organizaciones criminales.
«La clasificación responde a la información disponible en ese momento», explicó Villalba.
El especialista añadió que existen casos en los cuales una persona considerada inicialmente como objetivo principal termina siendo catalogada como víctima colateral, mientras que en otras investigaciones ocurre el proceso contrario conforme se esclarecen los hechos.
Por su parte, el criminólogo Esteban Ruiz calificó como positiva la disminución registrada durante el primer semestre, al considerar que refleja una menor cantidad de personas ajenas a disputas criminales perdiendo la vida. Sin embargo, sostuvo que aún no existen elementos para afirmar que los grupos dedicados al sicariato hayan alcanzado un mayor grado de profesionalización.
Ruiz señaló que algunos ataques muestran una mejor planificación y selección del momento para actuar, pero advirtió que los homicidios cometidos en espacios públicos siguen representando un peligro para peatones, vecinos y personas que transitan cerca del lugar de los hechos.
Los especialistas coinciden en que ciertos grupos criminales han ajustado sus estrategias, seleccionando con mayor cuidado el sitio y el momento de los ataques. No obstante, recalcan que estos cambios responden a una evolución de las dinámicas delictivas y no necesariamente a una mayor preparación de quienes ejecutan los homicidios.
Mientras las investigaciones continúan y las cifras oficiales permanecen sujetas a revisión, el OIJ sostiene que la reducción de víctimas colaterales constituye un indicador alentador, aunque insiste en que el desafío sigue siendo disminuir la violencia homicida y evitar que personas inocentes resulten afectadas por conflictos entre organizaciones criminales.





