«Seguimos teniendo acosadores en posiciones de poder»: esto dijo Priscilla Vindas tras fallida sanción a Fabricio Alvarado

“Seguimos teniendo acosadores en posiciones de poder”, con esta contundente sentencia la diputada Priscilla Vindas Salazar transformó el plenario de la Asamblea Legislativa en un escenario de fuerte confrontación ética. La legisladora del Frente Amplio estalló durante su control político tras el cierre del expediente contra Fabricio Alvarado, lanzando duras críticas hacia sus homólogos por no concretar una sanción efectiva contra el representante de Nueva República.
Ante la falta de cuórum, la congresista calificó el desenlace como un acto de «cobardía» que, a su juicio, vulnera la seguridad y dignidad de las mujeres en Costa Rica.
La congresista no ocultó su malestar ante lo que calificó como una falta de voluntad política para abordar denuncias de conducta inapropiada en el primer poder de la República. El discurso de Vindas se centró en la protección de las mujeres y la responsabilidad ética que conlleva ocupar una curul legislativa.
«Seguimos teniendo acosadores en posiciones de poder»: esto dijo Priscilla Vindas tras fallida sanción a Fabricio Alvarado
Durante su intervención, la legisladora fue enfática al señalar la gravedad de normalizar comportamientos que atentan contra la integridad de las mujeres en espacios de toma de decisión. La falta de cuórum y los procedimientos internos fueron determinantes para que el proceso administrativo no llegara a una resolución sancionatoria.
“Cobardes, cobardes en sancionar algo que es tan evidente, porque hemos estado aquí con una persona que no tiene pudor, que es evidente que es un acosador”, expresó Vindas Salazar con vehemencia. Sus palabras resonaron en un plenario semivacío que no alcanzó los votos necesarios para avanzar.
La diputada recordó que su postura no es nueva y que ha mantenido una línea crítica desde hace varios años respecto a la presencia de agresores en puestos públicos. Según su visión, la decisión tomada por la Asamblea envía un mensaje erróneo a las víctimas de acoso en todo el país.
“Me habrán crucificado en noviembre del 2022 por decirlo, pero seguimos teniendo acosadores, violadores y femicidas en posiciones de poder”, sentenció la legisladora durante el cierre de la sesión. Para Vindas, este resultado representa un empoderamiento sistémico de figuras cuestionadas por su trato hacia las mujeres.
El enfoque del discurso subrayó que el problema trasciende a los individuos y se convierte en una falla institucional que desprotege a la ciudadanía femenina. La legisladora cuestionó directamente el compromiso de sus colegas con la seguridad y la integridad física y emocional de las costarricenses.
“Eso es lo que ustedes están empoderando el día de hoy con lo que hacen. Empoderar a esos hombres que creen que nos pueden arrebatar la vida por ser mujeres”, manifestó la congresista. El tono de la denuncia fue interpretado como un llamado a la rendición de cuentas social fuera del parlamento.
Para la representante legislativa, la omisión de una sanción moral es una forma de menosprecio hacia los derechos fundamentales que el Estado debería garantizar con rigurosidad. El debate sobre el acoso sexual en la política vuelve así a ocupar el centro de la atención pública nacional.
“Lo que hacen el día de hoy acá, una sanción moral a un diputado que a todas luces es un acosador sexual. Es un acto de cobardía. Y así no se ejerce el poder”, puntualizó Vindas. Su análisis sugiere que la legitimidad política no solo reside en los votos, sino en la conducta ética.

La legisladora también hizo referencia a la desconexión que, según ella, existe entre las victorias electorales y la percepción de la ciudadanía en las calles. Mencionó que diversos sectores sociales, desde educación hasta ambiente, observan con atención el comportamiento de sus representantes en la Asamblea.
“Ustedes habrán tenido una victoria en las urnas, pero en las calles, en las calles la gente sabe lo que ustedes son”, advirtió la diputada. El discurso cerró con una advertencia sobre la vigilancia constante que el pueblo costarricense ejerce sobre quienes ostentan el poder político.
Finalmente, Vindas recordó que la dignidad y los derechos humanos no son negociables bajo ninguna circunstancia política o estratégica. El caso de Fabricio Alvarado, aunque cerrado en la vía administrativa legislativa, deja una profunda división en el Congreso y una controversia vigente en la opinión pública.





