Ministro Aguilar a reos del CACCO: “Cuchara que se afile, no vuelve”
Requisa revela siete armas hechizas y el ministro responde con decomiso permanente de utensilios y espumas.

El ministro de Justicia y Paz, Gabriel Aguilar, advirtió a los privados de libertad del Centro de Alta Contención y Crimen Organizado (CACCO) que las cucharas afiladas decomisadas no serán repuestas, luego de que la Policía Penitenciaria hallara siete utensilios plásticos convertidos en armas durante una requisa.
Cucharas afiladas en el CACCO: el hallazgo que encendió las alertas
El decomiso se produjo durante un operativo de revisión dentro del centro penitenciario de alta contención. Los oficiales localizaron siete cucharas plásticas que habían sido modificadas y afiladas para utilizarse como armas punzantes.
Este tipo de objetos, conocidos como armas hechizas, representan un riesgo para la seguridad de los funcionarios y de la propia población privada de libertad, pues pueden emplearse en agresiones o enfrentamientos internos.
Ante el hallazgo, el jerarca de Justicia anunció una medida directa: los utensilios utilizados para fabricar armas serán retirados de forma permanente y no serán reemplazados por la administración del centro.
Espumas de colchones también quedan en la mira
La advertencia no se limitó a las cucharas. Aguilar señaló que tampoco se repondrán las espumas de los colchones que sean destruidas por los internos, lo que extiende la política de decomiso permanente a otros bienes asignados.
En los centros penitenciarios, la destrucción de colchones suele relacionarse con el ocultamiento de objetos prohibidos o con daños deliberados a la infraestructura, situaciones que las autoridades buscan prevenir.
Según lo informado por el Ministerio, cualquier cuchara que sea manipulada para elaborar un arma “será decomisada y no será reemplazada”, una disposición que aplica a todos los privados de libertad del centro.
Un mensaje de disciplina en el nuevo penal
El ministro fue enfático en que las autoridades “no tolerarán actos de indisciplina” dentro del nuevo centro penitenciario, el cual fue concebido para albergar a personas vinculadas con delitos de alto perfil y estructuras de crimen organizado.
La medida busca establecer desde el inicio de operaciones un régimen de control estricto, en el que el mal uso de los bienes entregados a la población penal tenga consecuencias inmediatas y visibles.
Con esta disposición, la administración penitenciaria traslada a los internos la responsabilidad sobre el cuidado de los utensilios y el mobiliario que reciben, bajo la premisa de que lo dañado de manera intencional no será sustituido.
¿Por qué el CACCO aplica reglas más estrictas?
El CACCO funciona como un centro de alta contención, una categoría que implica mayores niveles de vigilancia, revisiones periódicas y restricciones sobre los objetos que pueden circular dentro de los módulos.
Las requisas forman parte de los protocolos de seguridad que ejecuta la Policía Penitenciaria para detectar armas, teléfonos celulares, drogas u otros artículos prohibidos que puedan poner en riesgo el orden institucional.
El hallazgo de las siete cucharas afiladas evidencia que, incluso en un entorno de máxima seguridad, algunos internos intentan fabricar objetos peligrosos con los materiales que tienen a su alcance.
Cómo se aplicará la medida
De acuerdo con lo anunciado, cada utensilio que sea alterado para convertirse en arma será retirado de manera definitiva. Lo mismo ocurrirá con las espumas de los colchones que resulten dañadas por acciones de los privados de libertad.
La disposición se aplicará como parte del régimen disciplinario del centro y se suma a las revisiones que realizan los cuerpos policiales en los distintos módulos de la cárcel de alta contención.
Las autoridades de Justicia y Paz mantienen las requisas como una herramienta para verificar el cumplimiento de las normas y detectar cualquier intento de fabricar armas dentro del centro penitenciario.
En el CACCO ya han sido trasladados más de 600 privados de libertad.





