Elecciones anticipadas en España: El más votado podría no gobernar con el método de el D’Hondt
Críticos señalan que el método perjudica a partidos pequeños; sus defensores afirman que evita la fragmentación.
España celebrará elecciones generales anticipadas el 29 de noviembre. Los ciudadanos elegirán a los integrantes del Congreso de los Diputados y del Senado mediante un sistema que no garantiza el Gobierno al partido más votado.
España es una monarquía parlamentaria. El rey Felipe VI es el jefe del Estado y ejerce las funciones que le atribuye la Constitución. El presidente del Gobierno dirige el Poder Ejecutivo y la política gubernamental.
Elecciones anticipadas en España: El más votado podría no gobernar con el método de el D’Hondt
Por esa razón, el cargo correcto es presidente del Gobierno español y no “presidente de España”. Los votantes eligen a sus representantes en las Cortes Generales, pero no designan directamente al jefe del Ejecutivo.
Tras los comicios, el rey propone un candidato a la Presidencia, quien debe superar una votación de investidura en el Congreso, integrado por 350 diputados. Si obtiene la confianza de la Cámara, es nombrado y forma su gabinete.
Dos papeletas, dos sistemas
Cada elector recibe dos papeletas: una para el Congreso y otra para el Senado. En el Congreso, las listas son cerradas y bloqueadas. El votante elige una candidatura completa, sin alterar el orden de los nombres ni combinar listas.
En el Senado, en cambio, se puede marcar directamente a los candidatos preferidos, hasta el máximo permitido en cada circunscripción, sin obligación de escogerlos de un mismo partido.
Los 350 escaños del Congreso se reparten entre 52 circunscripciones: las 50 provincias y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, que eligen un diputado cada una. Como los votos se cuentan por separado en cada territorio, el porcentaje nacional de un partido no determina directamente cuántos diputados obtiene.
Estas reglas figuran en la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG), aprobada en 1985 y modificada en varias ocasiones.
Cómo funciona el D’Hondt
El método D’Hondt, ideado en el siglo XIX por el jurista belga Victor D’Hondt, convierte votos en escaños de forma proporcional. Primero se suman los votos de cada candidatura por circunscripción y se excluyen las que no alcanzan el 3 % de los votos válidos, regla que no opera igual en Ceuta y Melilla.
Luego, los votos de cada lista se dividen entre 1, 2, 3 y los números sucesivos necesarios. Los escaños se asignan a los cocientes más altos hasta completar los puestos disponibles, según el artículo 163 de la LOREG.
Por ejemplo, en una provincia con tres escaños, un partido con 100.000 votos obtiene cocientes de 100.000, 50.000 y unos 33.333. Otro con 70.000 votos obtiene 70.000, 35.000 y unos 23.333. El primero lograría dos escaños y el segundo, uno, si ninguna otra candidatura altera el resultado.
Críticas y defensas
Aunque el sistema se considera proporcional, los partidos no reciben exactamente el mismo porcentaje de escaños que de votos. Influyen el tamaño de cada circunscripción y la representación mínima garantizada a cada provincia, sin importar su población.
Las provincias con pocos escaños ofrecen menos oportunidades a las formaciones pequeñas. Por ello, los partidos con apoyo concentrado territorialmente pueden obtener escaños con más facilidad que aquellos con votos dispersos, aunque ese efecto no se atribuye solo a la fórmula.
Las críticas señalan que el sistema puede reducir la presencia parlamentaria de los partidos pequeños. Sus defensores indican que facilita la formación de mayorías y evita una fragmentación excesiva.
Ganar no garantiza gobernar
El Gobierno necesita la confianza del Congreso. En primera votación, el candidato requiere mayoría absoluta: al menos 176 votos de 350. Si no la obtiene, en una segunda votación basta con la mayoría simple, es decir, más votos a favor que en contra.
Esto permite que varios partidos pacten apoyar a un candidato común, aunque ninguno tenga mayoría propia. También puede ocurrir que la candidatura más votada no reúna los apoyos suficientes para formar Gobierno.
Las elecciones del 29 de noviembre definirán la nueva composición del Congreso y del Senado. El desenlace dependerá de los escaños de cada formación y de la capacidad de los grupos para sumar apoyos en la investidura del próximo presidente del Gobierno.





