El enigma del tipo de cambio: ¿Por qué el colón vive su mayor racha en 20 años?

Durante las primeras semanas de 2026, el mercado cambiario costarricense ha experimentado una apreciación significativa del colón, situando el tipo de cambio de referencia para la venta en niveles no observados en más de 20 años. Este fenómeno ha despertado una mezcla de alivio y preocupación en distintos sectores, mientras las pizarras de los bancos muestran cifras que parecen sacadas de otra época.
¿Qué fuerzas están empujando la moneda nacional hacia arriba con tanta agresividad? «Este comportamiento ocurre en un entorno caracterizado por un mayor volumen de transacciones de divisas y una participación más activa del Banco Central de Costa Rica (BCCR) mediante operaciones propias y de estabilización», detalla el análisis técnico de la situación actual. La velocidad del ajuste ha tomado por sorpresa a muchos, superando con creces los movimientos vistos el año anterior.
Un retroceso histórico de dos décadas
Para poner en perspectiva la magnitud del cambio, debemos mirar hacia atrás. Al 25 de febrero de 2026, el tipo de cambio de referencia para la venta se ubicó en ¢476,58 por dólar estadounidense. Desde el inicio de año, la divisa norteamericana ha perdido ¢24,8, lo que representa una apreciación del colón cercana al 5%.
Esta cifra es impactante si se considera que «la última vez que el dólar se situó en torno a ¢476 fue en junio de 2005». Es decir, Costa Rica está viviendo una realidad cambiaria que no se veía desde hace dos décadas. Lejos queda aquel 23 de junio de 2022, cuando el dólar rozó los ¢700; desde ese pico, la moneda ha caído aproximadamente ¢222, una reducción del 32% que redefine el tablero económico nacional.
El Mercado de Monedas Extranjeras (MONEX) ha sido el escenario de una batalla por la estabilidad. En lo que va de 2026, el volumen negociado alcanzó los US$1.581 millones, un 16,4% más que en el mismo periodo de 2025. Ante esta inundación de dólares, el BCCR ha tenido que actuar con una contundencia poco frecuente.
Entre el 1º de enero y el 24 de febrero de 2026, el Banco Central adquirió US$659,3 millones para fortalecer sus reservas. Pero lo más llamativo fue la activación de «operaciones de estabilización». En un movimiento excepcional, la entidad compró US$231,4 millones en solo cuatro días de febrero para frenar una caída desordenada. Según los registros, «la última intervención de esta naturaleza —es decir, mediante compras de divisas— se había registrado el 30 de diciembre de 2015».

¿Por qué sobran dólares en Costa Rica?
La «abundancia» de divisas no es casualidad; responde a una mezcla de factores estructurales y eventos coyunturales:
Dinamismo Exportador: Las zonas francas y el sector turismo siguen inyectando capital fresco de manera constante.
Inversión Extranjera: El país continúa siendo un imán para la Inversión Extranjera Directa (IED).
Factura Petrolera: La caída en los precios internacionales del combustible ha permitido que el país ahorre cientos de millones de dólares en importaciones. En 2025, el ahorro fue de US$519 millones respecto a 2022.
Expectativas del Mercado: Cuando el público cree que el dólar seguirá bajando, corre a vender sus divisas, acelerando la tendencia.
Como en toda balanza económica, la apreciación del colón crea dos realidades opuestas.
Los beneficiados: Los consumidores perciben una reducción en el costo de bienes importados y tecnología. Asimismo, las personas con deudas en dólares que ganan en colones sienten un respiro inmediato en sus cuotas mensuales. El propio Gobierno se ve favorecido, ya que el pago de los intereses de la deuda externa se vuelve «más barato» en términos de moneda local.
Los afectados: En la otra acera, los exportadores y el sector turístico enfrentan un panorama crítico. Sus ingresos en dólares, al ser convertidos a colones, rinden mucho menos para cubrir costos locales como salarios y cargas sociales. «Esto puede afectar márgenes de rentabilidad y competitividad», advierte el informe, poniendo en riesgo empleos en sectores clave para las zonas rurales del país.
La economía costarricense inicia 2026 con una posición externa envidiable, con reservas internacionales que crecieron un 31,4% en el último año. Sin embargo, el desafío para el Banco Central será mantener el equilibrio: proteger el bolsillo del consumidor y la estabilidad de precios sin asfixiar la competitividad de quienes venden al mundo.




