Bukele pidió garantías a Washington antes de entrar en Haití, y Trump se las dio: “Hagan lo que tengan que hacer”
Estados Unidos y Colombia aportan logística, mientras El Salvador asume cerca del 90 % del costo de la operación.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, respaldó el despliegue de tropas de Bukele en Haití, una operación con unos 2,000 efectivos de fuerzas especiales salvadoreñas. El objetivo es localizar a cuatro técnicos de aviación desaparecidos tras una emboscada de pandillas en Croix-des-Bouquets el pasado 18 de octubre.
Trump avala el despliegue de tropas de Bukele en Haití
Según informó el medio estadounidense Axios este viernes 30 de octubre, Nayib Bukele llamó a Trump el martes para asegurarse de que Washington no se opondría a la escalada militar. De acuerdo con personas familiarizadas con la conversación, el mandatario estadounidense respondió: «Hagan lo que tengan que hacer».
En esa misma llamada, Trump expresó sus condolencias por los salvadoreños desaparecidos. Según las fuentes citadas, Bukele pidió garantías de que Estados Unidos no lo abandonaría en medio de la intervención, una solicitud que evidencia el peso político de la operación.
El despliegue cuenta con la aprobación del gobierno haitiano, que lo ha descrito como un «acuerdo bilateral». No obstante, los términos de ese pacto, su duración y su relación con la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), autorizada por las Naciones Unidas, no se han hecho públicos.
Bukele asegura que «no es una invasión»
En una publicación en la red social X el 29 de octubre, Bukele afirmó que el traslado de tropas y equipo salvadoreño estaba casi completo. El mandatario buscó tranquilizar a la población haitiana al asegurar que la operación no está dirigida contra los civiles y que no constituye una invasión.
En el mismo mensaje, el presidente salvadoreño lanzó una advertencia directa a los grupos criminales que controlan amplias zonas de Puerto Príncipe y sus alrededores.
“También les daremos una lección a esas pandillas, a esas pandillas que hacen sufrir al pueblo haitiano, matando a sus seres queridos e impidiéndoles vivir vidas normales y libres, sin miedo”, declaró Bukele.
El tono del mandatario se endureció desde la desaparición de los cuatro técnicos. El 22 de octubre amenazó con represalias si los hombres no eran liberados sanos y salvos. Tras la emboscada, las autoridades salvadoreñas los describieron como víctimas de secuestro.
Bukele sostiene que la prioridad inmediata de la misión es localizar y repatriar a los cuatro técnicos, cuyo paradero se desconoce. También indicó que la operación se enfocará en las bandas acusadas de aterrorizar a comunidades haitianas.
De acuerdo con Axios, Estados Unidos y Colombia han brindado apoyo logístico y de transporte para el despliegue. El Salvador, por su parte, ha cubierto aproximadamente el 90 % de los costos de la operación, según el mismo reporte.
La llegada de los efectivos marca un cambio en la participación salvadoreña en Haití. Hasta ahora, El Salvador contribuía a la GSF con asistencia médica, transporte de tropas y apoyo logístico, y el nuevo despliegue apunta a una postura militar más directa contra las pandillas.
El informe de Axios también plantea que Haití podría convertirse en un campo de pruebas para Bukele y para el contratista de seguridad Erik Prince, quien firmó un contrato de diez años con el gobierno haitiano, como intermediarios del poder estadounidense en la región.
El despliegue ocurre mientras Haití enfrenta una crisis prolongada de violencia de pandillas y sus socios internacionales buscan reforzar las operaciones de seguridad en el país caribeño.
Hasta el momento, ni el gobierno salvadoreño ni el haitiano han explicado la estructura de mando de la operación. Tampoco se ha precisado si las tropas recién llegadas actuarán junto con la GSF o de forma independiente, ni cómo se coordinarán con la Policía Nacional de Haití.





