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Abril Gordienko acusa a Murillo de cruzar una línea: «Yo de verdad no le doy permiso de herir mi dignidad»

La diputada Abril Gordienko respondió a los comentarios realizados por la legisladora Cindy Murillo y aseguró que las expresiones dirigidas contra ella no afectan su dignidad. Gordienko calificó el episodio como un caso de violencia política y defendió su derecho a cuestionar públicamente ese tipo de intervenciones.

Durante su intervención, Abril Gordienko sostuvo que las palabras pronunciadas en el ámbito legislativo deben mantener un límite, incluso cuando existen diferencias políticas. La diputada afirmó: “Yo de verdad no le doy permiso de herir mi dignidad, y no la he herido”, en referencia directa a Murillo.

Abril Gordienko acusa a Murillo de cruzar una línea: «Yo de verdad no le doy permiso de herir mi dignidad»

Gordienko también cuestionó que, en lugar de argumentos, se recurra a expresiones que puedan interpretarse como ofensivas. “A mí nada más me parece sumamente penoso que fuera de plenario o dentro de plenario, en vez de argumentos, se usen insultos o pretendidos insultos”, manifestó durante su intervención.

Gordienko cuestiona el contenido de los señalamientos

La diputada planteó además que no tenía certeza sobre quiénes fueron el objetivo de las expresiones de Murillo. “Yo no sé a quién quiso usted ofender, si a las pobres mujeres que se tienen que dedicar a ese tipo de trabajo, para salir adelante, para sacar adelante a sus hijos, a sus familias, o si nos quiso ofender a nosotras”, expresó.

En su intervención, Gordienko mencionó que a lo largo de su trayectoria política ha recibido distintos calificativos, entre ellos “farsante”, “mentirosa”, “feminista selectiva”, “dama de compañía” y “comunista”. Según explicó, ninguno de esos señalamientos ha modificado su percepción sobre sí misma ni sus criterios profesionales.

La legisladora también hizo referencia a su historia familiar al responder al calificativo de “comunista”. Afirmó que su familia sufrió persecución, saqueos y fusilamientos durante un régimen que describió como comunista y represivo. “Así que, insisto, no me conocen. Nada de lo que han dicho aquí toca ni mi dignidad ni mi autoestima”, declaró.

Gordienko aseguró que las expresiones recibidas tampoco alteran sus principios. “Ninguna de esas pretendidas ofensas mueve mi brújula moral ni profesional”, señaló. Al mismo tiempo, sostuvo que continuará abierta a conversar y trabajar con otros legisladores pese a las diferencias que puedan surgir dentro del Congreso.

La diputada calificó los señalamientos de Murillo como “violencia política pura y dura” y advirtió que este tipo de expresiones puede trascender el espacio legislativo. En ese sentido, señaló que las palabras de figuras públicas pueden influir en la forma en que sus seguidores se comportan en redes sociales, en espacios públicos e incluso dentro de sus hogares.

Gordienko también recurrió a una referencia bíblica para explicar su posición. Citó Lucas 6:45, pasaje en el que se plantea que “de la abundancia del corazón habla la boca”, y vinculó esa enseñanza con la responsabilidad individual sobre aquello que se expresa públicamente.

Finalmente, la legisladora insistió en que las palabras tienen efectos y que quienes las pronuncian deben asumir responsabilidad por sus consecuencias. “La violencia engendra violencia. Las palabras tienen cola. Las palabras tienen peso. Las palabras tienen consecuencias y hay que responsabilizarse por ellas”, afirmó durante su intervención.

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