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Marco Rubio calificó al gobierno sandinista de «dictadura» y pide aislarlo del mundo tras negativa de elecciones

Secretario de Estado calificó de "dictadura" al régimen sandinista y pidió a la comunidad internacional cortar sus vínculos ordinarios con Managua

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, exigió este miércoles a los socios internacionales aislar diplomática y comercialmente al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. La petición llegó horas después de que la Asamblea Nacional de Nicaragua aprobara una reforma constitucional que elimina las elecciones presidenciales previstas para noviembre.

La reforma constitucional en Nicaragua, votada en una sesión especial frente a la catedral de León, extiende de seis a siete años los mandatos de todos los cargos de elección popular. La medida alcanza también al Ejército y a las jefaturas policiales.

Marco Rubio desafía a Ortega y exige aislar a Nicaragua tras el golpe a las elecciones

El texto eleva además a rango constitucional la exclusión de opositores señalados por el régimen de vínculos con «intentos de golpe de Estado» o «sanciones internacionales». La enmienda también castiga a quienes sean catalogados como «traidores a la patria».

Como consecuencia directa, los comicios de noviembre de 2026 desaparecen del calendario y las próximas elecciones se posponen hasta 2028. La reforma deberá ratificarse en una segunda sesión legislativa fijada para el 18 de enero de 2027.

Desde Washington, Rubio fue tajante en su comunicado. El funcionario aseguró que la Asamblea sandinista «erosionó la ficción de la democracia nicaragüense» al reescribir la Constitución.

Según el secretario, el objetivo del oficialismo es «afianzar su dinastía ilegítima y privar indefinidamente a los nicaragüenses de elecciones libres y justas». La frase resume el tono de la respuesta estadounidense.

Rubio sostuvo que «las dictaduras que niegan los derechos inalienables de sus ciudadanos no deberían gozar de los mismos beneficios económicos o políticos que los gobiernos comprometidos con la paz y la seguridad hemisférica». Con esa premisa justificó su llamado a suspender el trato diplomático rutinario con Managua.

Foto de Oswaldo Rivas

El funcionario adelantó que la administración Trump seguirá identificando e implementando medidas frente a las violaciones de derechos humanos atribuidas al régimen. Mencionó explícitamente a foros multilaterales como la Organización de los Estados Americanos (OEA).

Esta no es la primera reforma que reconfigura el poder en Nicaragua en poco tiempo. En febrero de 2025, la Asamblea ya había ampliado el período presidencial de cinco a seis años y creó el cargo de copresidenta para Rosario Murillo, hasta entonces vicepresidenta.

Aquella reforma anterior también había postergado las elecciones generales, en ese caso hasta 2027. La nueva enmienda añade, por si fuera poco, mayores facultades al Consejo Supremo Electoral (CSE) para cancelar la personería jurídica de partidos opositores.

Daniel Ortega, de 80 años, gobierna Nicaragua desde 2006. En julio pasado había declarado públicamente que el país no celebraría más elecciones para impedir que la oposición recuperara el poder.

La Unión Europea y las Naciones Unidas también rechazaron la reforma en las horas posteriores a su aprobación. Opositores en el exilio advirtieron que los cambios buscan institucionalizar la sucesión del poder dentro de la familia Ortega-Murillo.

El pronunciamiento de Rubio se suma así a un frente de rechazo internacional que crece con cada nueva reforma impulsada desde Managua. La comunidad internacional deberá definir en los próximos días si acompaña el llamado al aislamiento diplomático planteado por Washington.

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