Crisis en el Zurquí: El operativo de emergencia que marcó la jornada del domingo
La tarde del domingo 15 de febrero no fue un día de descanso convencional en San José, se presentó una emergencia tras los muros del Centro de Atención Especializado Juvenil Zurquí, la calma se quebraba de forma violenta. Lo que comenzó como una aparente disputa de convivencia entre jóvenes privados de libertad, escaló rápidamente hacia un escenario de riesgo crítico que puso en alerta máxima a las autoridades.
Humo negro, amenazas directas y el brillo de metales afilados marcaron las horas de mayor incertidumbre. En dos módulos específicos del centro, el orden pareció desvanecerse, obligando a una movilización policial sin precedentes en la zona. ¿Qué detonó realmente esta crisis y cuál fue el costo humano de restablecer la paz?
Crisis en el Zurquí: El operativo de emergencia que marcó la jornada del domingo

El despliegue de los equipos de intervención no se hizo esperar, enfrentándose a una situación donde el fuego y las armas artesanales eran los protagonistas. A continuación, desglosamos los detalles de una jornada que ha vuelto a poner la seguridad penitenciaria en el ojo del huracán.
Intervención táctica: Fuego y armas hechizas en los módulos
El conflicto estalló cuando un grupo de menores de edad inició la quema de colchonetas, generando un riesgo inminente de incendio estructural y asfixia. Sin embargo, la situación no se limitó al fuego; los internos utilizaron armas punzocortantes hechizas, fabricadas a partir de la misma infraestructura del centro, para lanzar fuertes amenazas contra el personal de custodia.
A pesar de los intentos iniciales de mediación por parte de los oficiales para que los jóvenes desistieran de la violencia, la agresividad aumentó. Fue en ese momento cuando los equipos de intervención penitenciaria recibieron la orden de ingreso preventivo para salvaguardar la vida de los propios internos y del personal administrativo.
Balance de heridos y acciones de seguridad
Tras una maniobra de reducción y el uso estratégico de extintores para aplacar las llamas, las autoridades lograron retomar el control. El saldo de la intervención arroja datos preocupantes pero controlados:
13 personas privadas de libertad fueron valoradas por el personal de salud (sin heridas de gravedad).
6 agentes policiales resultaron lesionados durante el forcejeo y requirieron atención médica inmediata.
Se logró el decomiso de un arsenal de armas blancas artesanales.
Apoyo de la Fuerza Pública y postura oficial
La magnitud del evento requirió que la Fuerza Pública brindara apoyo perimetral y logístico para asegurar que el conflicto no se extendiera a otras áreas del penal. El Ministerio de Justicia y Paz ha sido enfático en su postura oficial tras los hechos: «No se permitirán acciones violentas que atenten contra la integridad de otras personas ni contra el personal institucional, siempre en estricto apego al respeto de los derechos humanos».
Según las declaraciones del Director de la Policía Penitenciaria, Nelson Barquero «Como resultado la acción preventiva se dio el decomiso de múltiples armas hechizas y un total de 13 personas privadas de libertad fueron valoradas por el los cuerpos médicos de la institución sin que se reportaran complicaciones. ni heridas de gravedad. Así mismo seis funcionarios policiales también fueron este valorados debido a las a las lesiones que presentaban, pero tampoco fue nada de gravedad».

Este incidente reabre el debate sobre las condiciones de convivencia en los centros de atención juvenil y la efectividad de los protocolos de respuesta rápida. Por ahora, el Centro Zurquí permanece bajo vigilancia reforzada para evitar nuevas réplicas de violencia.





