Francia pinta ventanas con tiza y desafía el calor extremo

En medio de una intensa ola de calor que supera los 40 °C en varias regiones de Francia, un método tradicional ha vuelto a captar la atención de miles de personas: cubrir las ventanas con una mezcla de tiza triturada y agua para disminuir la temperatura en el interior de viviendas, escuelas y otros edificios.
El producto, conocido como blanc de Meudon o blanco de Meudon, se emplea habitualmente en la fabricación de pinturas y como limpiador. Sin embargo, la demanda se ha disparado debido a que cada vez más personas lo utilizan como una alternativa económica para reflejar el calor solar y reducir el ingreso de radiación a los espacios cerrados.
Francia pinta ventanas con tiza y desafía el calor extremo
La mezcla forma una capa blanquecina sobre los vidrios que permite el paso de parte de la luz natural, pero refleja una cantidad importante de energía solar. Diversas investigaciones respaldan el principio físico detrás de esta práctica, basada en la alta capacidad reflectante del carbonato de calcio, principal componente de la tiza.
Los científicos explican que las superficies blancas absorben menos calor que las oscuras. Este fenómeno ha sido utilizado durante décadas en paredes y techos de edificios, especialmente en regiones de altas temperaturas, con el objetivo de mantener ambientes más frescos sin aumentar el consumo energético.
Estudios recientes han demostrado que determinadas pinturas blancas pueden disminuir la temperatura interior de una construcción varios grados. Investigaciones desarrolladas por la Universidad de Purdue, en Estados Unidos, concluyeron que una pintura ultrablanca puede reflejar hasta el 98,1 % de la luz solar, superando ampliamente a las pinturas blancas convencionales.
El investigador Xiangyu Li, del Centro de Investigación de Tecnologías de Refrigeración de la Universidad de Purdue, explicó que «la tiza está compuesta mayoritariamente por CaCO₃». Añadió que este material «absorbe muy poca luz solar, incluida la del espectro visible, lo que le confiere su color blanco. Además, no absorbe la radiación ultravioleta y absorbe muy poca luz del infrarrojo cercano, por lo que es una opción excelente para reflejar la totalidad de la luz solar».
Estas propiedades han motivado a diversos equipos científicos a desarrollar pinturas de enfriamiento radiativo utilizando nanopartículas de carbonato de calcio. Jiashuo Wang, investigador de la Universidad de Nueva Gales del Sur, señaló que «este tipo de partículas se utiliza ampliamente en pinturas de enfriamiento radiativo, incluida nuestra pintura superenfriadora».
El fenómeno ha provocado incluso problemas de abastecimiento en varias ciudades francesas. Medios locales informan que el blanc de Meudon se encuentra agotado en numerosos establecimientos debido al incremento de compradores durante la actual ola de calor.

Entre quienes intentaron conseguir el producto figura Philippe, citado por el diario Ouest France, quien comentó: «Ya conocíamos la idea desde hacía tiempo; hablamos de ella durante la última ola de calor, pero se nos olvidó comprar el producto». Posteriormente agregó: «¡Ahora es demasiado tarde! ¡Está agotado en todas partes!».
Algunas escuelas francesas también aplicaron esta mezcla sobre sus ventanas como medida temporal para reducir la temperatura en las aulas. No obstante, autoridades locales han señalado que esta práctica no sustituye mejoras estructurales como el aislamiento adecuado de los edificios o la instalación de techos reflectantes.
Especialistas destacan que pintar las ventanas puede ofrecer un efecto térmico superior al de pintar únicamente las paredes. Según Li, «si las ventanas se pintan de blanco, la temperatura interior se reduce considerablemente, con un efecto mayor que el de pintar las paredes».
Paralelamente, Francia impulsa otras estrategias sostenibles como los llamados «techos fríos», cubiertas blancas o con revestimientos reflectantes que buscan disminuir la acumulación de calor en zonas urbanas. Investigaciones también han evaluado soluciones poco convencionales, entre ellas el uso de una fina capa de yogur sobre los vidrios, la cual logró reducir la temperatura interior de algunas viviendas durante experimentos realizados en el Reino Unido.





