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Jonathan Acuña no se quedó callado ante los comentarios de Leslie Bojorges sobre su apariencia y lo trata de «corrupto»

Jonathan Acuña no se quedó callado ante los comentarios de Leslie Bojorges sobre su apariencia y lo trata de «corrupto». Este inesperado giro en el Plenario legislativo dejó a los presentes en un silencio sepulcral, mientras la tensión entre ambos diputados escalaba a niveles pocas veces vistos en la actual administración de la República.

El enfrentamiento surge en un contexto de parálisis legislativa donde las acusaciones de sabotaje al quórum son constantes. Lo que inició como una queja técnica por el avance del proyecto de FONARROZ, terminó en un cruce de insultos personales que pone en duda la madurez del debate político nacional actual.

Jonathan Acuña no se quedó callado ante los comentarios de Leslie Bojorges sobre su apariencia y lo trata de «corrupto»

Acuña denunció abiertamente las maniobras utilizadas por sus adversarios para evitar que la votación del proyecto avanzara conforme a lo acordado previamente por las distintas fracciones legislativas. Según el diputado, existe un patrón claro de comportamiento orientado a frenar el debate democrático mediante la ausencia física de los representantes.

“Para la ciudadanía explicar lo que ocurre acá. Hemos estado llegando al acuerdo de que el proyecto de FONARROZ se discuta por al menos durante 1 hora. Parte del juego que están utilizando y que el día de hoy ha sido más que notorio, hacen el juego de salirse para estar rompiendo el Quórum de manera constante”, afirmó.

La respuesta ante los ataques estéticos
La confrontación escaló cuando los argumentos sobre el fondo de la ley fueron sustituidos por críticas directas a la higiene del diputado del Frente Amplio. Leslie Bojorges lanzó comentarios despectivos, intentando descalificar la labor de Acuña a través de juicios de valor que el afectado calificó como una ridiculez absoluta.

“Bojorges no me merece ni la menor de la atención respecto a lo que puedo opinar sobre mi imagen personal porque da la casualidad de que yo creo que en una discusión madura eso es una ridiculez. Yo prefiero, diputadas y diputados, que si alguien tiene una diferencia conmigo, podemos tener un debate”, respondió.

Acuña recordó que su llegada a la curul no dependió de un cambio de imagen o de ajustarse a los estereotipos tradicionales de la clase política. Defendió su derecho a mantener su esencia, subrayando que su representación emana de su historia de vida y su trabajo previo como cajero en una pulpería.

“Cuando un asesor político me recomendó que para la campaña lo que tenía que hacer era cortarme el pelo para verme como dicen que tiene que verse un político, les dije que no. Jonathan Acuña Soto, sí, el mismo que tiene el pelo largo y que atendía como cajero en una pulpería”, enfatizó.

Finalmente, el diputado cerró su intervención diferenciando lo que él considera el verdadero decoro parlamentario frente a las burlas lanzadas por Bojorges. Para Acuña, la dignidad del cargo no se mide por la vestimenta, sino por la integridad ética y la ausencia de cuestionamientos legales en el ejercicio público.

“Yo sé que a un corrupto no le puedo caer bien y que entonces frente a eso no le queda más que recurrir a ese argumento ridículo. Yo sé que les da vergüenza decir que Leslie es de la fracción de ustedes, y yo guardo el decoro, ¿saben cómo? No siendo un corrupto”, concluyó.

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