Deslizamiento en el volcán Irazú mueve 30.000 m³: ¿qué pasó?

El deslizamiento en el volcán Irazú ocurrido el 19 de setiembre movilizó cerca de 30.000 metros cúbicos de material en el sector de las torres, una cantidad que el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (OVSICORI-UNA) equiparó con unas 12 piscinas olímpicas. El movimiento ocurrió a las 4:27 a. m. y modificó de manera visible el borde occidental de esa zona.
El análisis preliminar señala que el terreno afectado comprende aproximadamente 900 metros cuadrados en el sector oeste. El colapso provocó además la caída de una antena y removió restos de antiguas estructuras relacionadas con transmisiones de la Universidad de Costa Rica (UCR), según el informe técnico citado por el OVSICORI-UNA.
Las mediciones realizadas después del evento identificaron desniveles de hasta 40 metros en algunos puntos y un retroceso local aproximado de 15 metros en el sitio donde se registró la mayor pérdida de terreno. Las fotografías aéreas permitieron comparar las condiciones del área antes y después del movimiento.
Una grieta ya había sido identificada
Uno de los elementos que analiza el informe es la evolución de una grieta ubicada en el sector que posteriormente sufrió el colapso. De acuerdo con la comparación de imágenes, esa fractura ya había sido identificada en marzo de 2025, aunque presentaba entonces dimensiones menores.
“La grieta que falló el 19 de setiembre y que actualmente forma la corona del colapso había sido identificada en marzo de 2025 como una traza de menor tamaño. El cambio principal corresponde al aumento marcado de su longitud, apertura y separación”.
El levantamiento posterior permitió identificar con mayor precisión otras grietas presentes en el terreno. La mayor concentración se encuentra hacia el oeste del área de las torres, mientras que las imágenes tomadas el 22 de setiembre no evidenciaron cambios significativos en la distribución general de esas fracturas frente a las observadas en marzo de 2025.
El sismo de magnitud 5 también forma parte del análisis
El OVSICORI incorporó a la evaluación un sismo de magnitud 5 registrado el 24 de agosto a la 1:37 a. m. El movimiento tuvo una profundidad de 11 kilómetros y fue localizado ocho kilómetros al noreste de San Isidro de Coronado.
El evento fue percibido en diferentes sectores del país, entre ellos el Valle Central, Guápiles, Pérez Zeledón y Esparza. Sin embargo, el informe establece una diferencia entre considerar el sismo como un elemento de análisis y atribuirle directamente el origen del deslizamiento.
“Este sismo pudo contribuir al aumento de la apertura o a la aceleración de la discontinuidad cercana al borde, pero con la información disponible no es posible establecer una relación causal”.
Por esa razón, los especialistas plantean analizar conjuntamente distintos factores, entre ellos la evolución de las grietas, la deformación del terreno, las lluvias previas y la geometría del talud. El objetivo es determinar cómo interactuaron las diferentes condiciones presentes en el sector.
El monitoreo mediante tecnología GNSS tampoco muestra, de manera general, un incremento significativo en las velocidades registradas, incluidos los puntos próximos al área de los alcantarillados. No obstante, el OVSICORI advierte que esas mediciones corresponden a promedios calculados durante periodos de varios meses.
Según el informe, esa característica significa que los datos podrían no reflejar movimientos recientes de corta duración ni una eventual aceleración ocurrida poco antes del colapso. El seguimiento del terreno y de las grietas continúa como parte del análisis del comportamiento del sector del volcán Irazú.
Fuente: El Observador





