79 años de cárcel: sentencia revela impactantes detalles

La sentencia parecía inminente, pero los detalles que salieron a la luz durante el juicio mantuvieron en vilo a Costa Rica hasta el último momento. Este viernes, el Tribunal Penal de Heredia impuso 79 años de prisión contra Jeremy Mauricio Buzano Paisano por el femicidio de Nadia Peraza, un caso que estremeció al país por la crudeza de los hechos y las múltiples interrogantes que surgieron durante el proceso judicial.
Aunque la condena suma 79 años, la jueza Andrea Fonseca aclaró que el máximo efectivo de cumplimiento será de 50 años, conforme a la legislación vigente. La resolución llega tras un juicio que se extendió del 18 de febrero al 18 de marzo, en el que se analizaron pruebas, testimonios y peritajes que reconstruyeron uno de los crímenes más impactantes de los últimos años en Costa Rica.
79 años de cárcel: sentencia revela impactantes detalles
Buzano fue hallado culpable no solo de femicidio, sino también de suplantación de identidad, sustracción patrimonial y estafa informática. Durante el debate, la Fiscalía demostró que el condenado utilizó el teléfono celular y las tarjetas bancarias de la víctima después de haberle quitado la vida, incluso solicitando dinero a familiares mediante Sinpe Móvil haciéndose pasar por ella.
En sus declaraciones ante el tribunal, el imputado intentó desvincularse de la gravedad de los hechos. “No soy un monstruo”, afirmó, asegurando además que “jamás” tuvo la intención de matar a Peraza, con quien mantenía una relación desde 2019 y con quien tuvo una hija. Sin embargo, sus versiones presentaron inconsistencias, especialmente en torno a una herida en su mano izquierda, sobre la cual ofreció al menos cinco explicaciones distintas a lo largo del proceso.

El tribunal no dio credibilidad a su testimonio. La evidencia forense y los hallazgos en la escena resultaron determinantes para establecer su responsabilidad. La magnitud del crimen marcó un precedente incluso para especialistas. La médico forense Emily Solano González declaró que nunca había enfrentado un caso de tal complejidad, pese a su experiencia en muertes violentas.
La investigación reveló que Nadia Peraza, de 21 años, fue asesinada entre la noche del 22 y la madrugada del 23 de febrero de 2024. Su desaparición fue reportada el 1 de marzo, pero el sospechoso logró retrasar las alertas al hacerse pasar por ella mediante mensajes en redes sociales y aplicaciones de mensajería.
El hallazgo del cuerpo, ocurrido el 17 de mayo, confirmó las sospechas más graves. Los restos de la joven fueron encontrados dentro de una refrigeradora en una vivienda en San Pablo de Heredia, así como en un cafetal en Bajo Los Molinos. El abordaje forense evidenció que el cuerpo fue desmembrado y distribuido en recipientes y bolsas, lo que añadió un nivel de violencia pocas veces documentado en el país.
Según la acusación, durante aproximadamente tres meses el agresor manipuló los restos, ocultándolos en distintos puntos. Algunas partes del cuerpo nunca fueron recuperadas, lo que intensificó el dolor de la familia y la indignación pública.
El caso también dejó en evidencia el impacto de la violencia de género en Costa Rica y la necesidad de fortalecer mecanismos de prevención y atención. Nadia Peraza era madre de una niña de tres años, hija del propio condenado, lo que añade una dimensión aún más trágica a los hechos.
Pese a los intentos de la defensa por humanizar al imputado durante el juicio, las pruebas presentadas y la reconstrucción de los hechos fueron contundentes. La sentencia de 79 años refleja la gravedad de los delitos cometidos y envía un mensaje claro sobre la respuesta del sistema judicial ante casos de femicidio.
El expediente 24–001572-0059-PE quedará registrado como uno de los más impactantes en la historia reciente del país, no solo por la violencia ejercida, sino por la forma en que se intentó ocultar el crimen. Mientras tanto, la sociedad costarricense continúa enfrentando la incógnita más profunda: cómo prevenir que hechos de esta magnitud se repitan.





